La nigranesa Uarx Space se salva de la explosión de un cohete espacial en la India

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

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Uarx Space se estrenó en la industria aeroespacial india en enero, en el lanzamiento del cohete PSLV C-62.
Uarx Space se estrenó en la industria aeroespacial india en enero, en el lanzamiento del cohete PSLV C-62. ISRO

«Todavía no nos lo creemos», destaca la empresa fabricante del anillo de lanzamiento que cumplió su misión

14 ene 2026 . Actualizado a las 00:23 h.

Yanina Hallak no sale de su asombro. La empresa que dirige y fundó, la gallega Uarx Space, es artífice del único equipo que logró sobrevivir al drástico accidente que padeció esta semana el cohete indio PSLV C-62, que enfiló el firmamento desde el puerto espacial de Sriharikota. A 350 kilómetros de altitud, el vehículo sufrió un colapso y se prendió en llamas con quince satélites y cargas útiles a bordo. «Estábamos siguiendo de madrugada la misión y, en ese momento, al comprobar que las cosas no iban bien, dimos todo por perdido», recuerda Hallak.

Todo cambió unas horas después, cuando «nos contactó nuestro cliente, la española Orbital Paradigm, para explicarnos que estaban recibiendo datos e información de telemetría de su cápsula». Y esto ocurrió porque a pesar de la «anomalía crítica de combustión» que envolvió al lanzamiento desde la India, el anillo de separación nigranés Sau & Ron funcionó según lo previsto, logró eludir el mission failed y expulsar la cápsula de Orbital. «Nosotros pudimos lograr el objetivo a pesar del fallo del cohete, que supuso la pérdida de millones de inversión en diferentes equipos», ensalza la directora. «Todavía no nos lo creemos», asegura.

El cohete sufrió una «anomalía crítica» seis minutos después del lanzamiento en la India.
El cohete sufrió una «anomalía crítica» seis minutos después del lanzamiento en la India. ISRO

El PSLV C-62 despegó del Centro Espacial Satish Dhawan el pasado lunes. Cuando la nave llevaba seis minutos y 20 segundos de misión, «entró en un régimen dinámico incontrolado, con cargas y condiciones térmicas muy superiores a los entornos máximos previstos», explican desde Uarx Space. El cohete cayó entonces en picado hacia el mar, donde estaba planeado su aterrizaje, aunque mucho antes de lo previsto. Se encontraba avanzando en la tercera fase de las cuatro diseñadas. A pesar del escenario de emergencia extrema, el dispensador fabricado en el sur de Galicia «activó y liberó con éxito la cápsula Kid» de la madrileña Orbital. «Es impresionante. Dudo que volvamos a vivir algo parecido», sostiene Yanina Hallak.

El airoso anillo de lanzamiento fabricado en Nigrán es una pieza estructural que asegura la carga útil al cohete durante el ascenso, y que se desprende y se separa del vehículo una vez que ha alcanzado una altitud y velocidad suficientes para que la carga entre en órbita, cayendo luego de vuelta a la Tierra, normalmente en escenarios oceánicos. Uarx forja el suyo en aluminio de uso aeroespacial y los dota de una capacidad de carga de hasta 80 kilogramos. El de la empresa gallega fue el único equipo de este tipo que logró funcionar en el lanzamiento del pasado lunes, pues el cohete portaba otros ocho anillos «que no funcionaron».

ISRO

La hazaña le ha valido a la fabricante de estructuras espaciales gallega para aterrizar en el país asiático con una inmejorable carta de presentación, pues esta fue la primera vez que el equipo que lidera Yanina Hallak trabajaba junto a la Agencia Espacial de la India. Años de trabajo y desarrollo han permitido a la empresa erigirse en uno de los cuatro fabricantes de anillos homologados para operar con cohetes de este país, de EE.UU. y de Europa. A partir de ahora, empezarán a trabajar sobre nuevos sistemas para situar en órbita cápsulas de nuevos clientes.

Trayectoria

Uarx Space representa una singular historia de éxito empresarial y un paradigma del potencial de la industria aeroespacial gallega. Fundada hace cinco años por Hallak y su marido, Andrés Villa, ambos ingenieros aeroespaciales, comenzó como un proyecto visionario en Nigrán y hoy cuenta con una plantilla de veinte profesionales.

El año pasado, la firma resultó destacada en el Informe de Estado del Arte de la NASA. La agencia espacial estadounidense puso el foco en el primer vehículo de transferencia orbital (OTV) de fabricación española. Se trata de un sistema que promete revolucionar el transporte espacial al actuar como intermediario entre los lanzadores y las órbitas definitivas de los satélites.