La dueña del negocio en Vigo halló el perfil de la ladrona en Instagram, pero en vez de ofrecerle el puesto de dependienta le exigió devolver el botín
23 abr 2022 . Actualizado a las 00:10 h.Insólito robo en Vigo. Una ladrona entregó su currículum vitae a la dueña de una papelería «gourmet» de Vigo para aspirar al puesto de dependienta en la misma tienda en la que acababa de robar al descuido. Tras dejar una hoja con sus datos personales y hacer un encargo para una fiesta de cumpleaños, huyó con su botín, que había hurtado disimuladamente.
La candidata al empleo daba por hecho que no la iban a descubrir pero no contaba que una cámara estaba situada justo en el estante en el que había sustraído disimuladamente un cuaderno de dibujo de 600 páginas y dos kilos de peso valorado en 35 euros. Era una pieza única, de una prestigiosa marca francesa, y la jefa la echó de menos al revisar la tienda. Como tenía los datos personales de la sospechosa, rastreó las redes sociales y localizó su perfil de Instagram. Le exigió la devolución del botín pero no le respondió.
El robo fue el lunes por la tarde en la papelería gourmet Panda Boheme, en la calle María Berdiales de Vigo, abierta hace medio año y especializada en material de dibujo de marcas internacionales. Hasta hace poco ostentaba el honor de ser la única tienda de Vigo que vendía el mejor lápiz del mundo.
La clienta, una mujer de aspecto normal y de unos 40 años, merodeó por la tienda y llevó al mostrador unos regalos para su fiesta de cumpleaños pero explicó que dejaba el lote en una bolsa y que sus padres vendrían más tarde a recogerla y pagar el encargo, lo que no hicieron. «La bolsa sigue aquí», dice la dueña, Ana Sevilla.
El error de la ladrona fue dejar sus datos y el currículo en la tienda, pensando que nadie iba a descubrir el robo. Pero al examinar más tarde las cámaras de vigilancia, Ana Sevilla descubrió que la ladrona era la clienta que aspiraba a un empleo. Lo más sorprendente es que la candidata solo tenía formación laboral como docente pero ninguna experiencia como dependienta, por lo que la jefa ya había decidido no contratarla porque no reunía el perfil adecuado.
La implicada también se llevó unas libretas pequeñas de obsequio que escondió en un bolsillo. El cuaderno lo ocultó en un bolso grande del que sacó una carpeta con las hojas de su currículo.
Dado que la clienta había dejado sus datos personales, la propietaria rastreó las redes sociales y halló su cuenta de Instagram. Comprobó que su foto de perfil correspondía con la sospechosa, que daba su nombre completo.
«El nombre era el suyo real y su foto la de ella. Me imagino que no se dio cuenta de que había una cámara justo donde estaba el cuaderno y que el robo pasaría desapercibido. Sospeché porque el cuaderno es muy grande y vi la caja vacía», relata Ana Sevilla.
Una vez que vio a la sospechosa en las imágenes, consultó los datos personales del currículo y rastreó su nombre en las redes. «Dejó hasta su dirección de email y el teléfono. Le escribí y la llamé pero no cogió. La busqué en Instagram y vi su perfil, contacté con ella pero no contestó», dijo.
En sus mensajes, le avisó de que el hurto estaba grabado y le ofreció un trato para que devolviese todo y se olvidaría de la incidencia. Sin embargo, la sospechosa hizo caso omiso.
Tras cuatro días de silencio de la implicada, la propietaria de la papelería se plantea denunciarla. Previsiblemente, irá este viernes a la comisaría a denunciarla por un delito de hurto (una sustracción al descuido sin forzar nada).