La estudiante Alba Estévez recrea la ciudad como la soñó el arquitecto, en el trabajo de fin de grado por el que ha obtenido matrícula de honor
09 oct 2021 . Actualizado a las 13:21 h.En lo tocante a Vigo, Antonio Palacios es a la arquitectura lo que Jules Verne a la ciencia ficción literaria. Ambos recrearon mundos inexistentes y a veces, acertaron. Palacios más que el escritor. Su imaginación no volaba tan lejos, ya que la cartografía corta las alas para ajustarse a la realidad en plano. Aún así, sus propuestas suenan hoy muy modernas y una joven estudiante ha reactivado aquellas ideas que quiso plasmar en la ciudad olívica al hacerlas protagonistas de su trabajo de fin de grado, con el que ha obtenido la calificación de matrícula de honor.
La viguesa de 24 años Alba Estévez Caldas está en el último curso en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). «Son cinco y uno más si quieres hacer el máster habilitante, que es el que acabo de empezar», aclara.
Como explica, las razones que la llevaron a elegir este tema son varias. Entre ellas, «que soy de de Vigo, que me gusta mucho el urbanismo y me interesa ver de la manera en que creció mi ciudad». La joven había oído hablar del Plan Palacios, «pero lo típico que sabía todo el mundo, la red viaria que planteaba, la eliminación del Casco Vello... lo básico». Así que puesta a buscar tema para su TFG decidió investigarlo a fondo, «aparte de que Palacios es una figura apasionante como arquitecto, en Madrid, donde estudio, su legado es muy importante», destaca.
A Alba Estévez, que tuvo como tutora del trabajo a la profesora Asunción Leboreiro Amaro, del departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio, lo que más le sorprendió del Plan Palacios que nunca se ejecutó, fueron sus planteamientos futuristas y utópicos aún para hoy en día, como su plan de transporte y el tipo de ciudad de manzanas abiertas, bloques aislados y muchas zonas verdes.
A modo de introducción, la autora recuerda que desde 1967, cuando se presentó el primer Plan General, hasta el día de hoy, la urbe ha presenciado seis planes de ordenación, tres de ellos anulados y el último en vías de aprobación. «Esto ha derivado en un crecimiento discontinuo, sin unas directrices comunes, originando una ciudad de contrastes, donde en pleno centro podemos encontrar viviendas propias del rural junto a grandes edificaciones». La futura arquitecta explica que sin embargo, antes de comenzar su gran crecimiento, en 1932 Palacios presentó un Plan de Extensión y Reforma Interior para Vigo con el objetivo de marcar las directrices y el desarrollo de la ciudad hasta el año 2100.
El triple de zonas verdes
La autora compara diferentes zonas de la ciudad con el diseño de Palacios para descubrir como sería Vigo en la actualidad si se hubiera realizado el proyecto y además de imágenes y croquis conocidos, hace sus propias recreaciones sobre plano. Al final del trabajo hace la comparativa y en su análisis advierte que lo más separa a Vigo del proyecto es el verde. «En cuanto a la red viaria es parecido, con arterias paralelas a la ría, pero él proponía el triple de zonas verdes de las que hay en la actualidad, porque además planteaba avenidas ajardinadas tipo bulevar francés, que también eran espacios para el disfrute ciudadano», señala añadiendo que ya incorporaba trolebuses y ascensores para salvar las diferencias de cota y plataformas de aterrizaje en medio de la ciudad, como «un helipuerto donde está estación de tren, que ahora, con la construcción de la plaza del centro comercial, hasta habría espacio para ello», sopesa la joven. Su trabajo ha sido publicado por la UPM, y a partir del 30 de octubre se puede consultar con acceso libre.
«Coia es lo que más se parece a lo que diseñó, pero con edificios bajos y menor densidad»
La estudiante de arquitectura es consciente de que en Vigo todas las personas que se interesan por su estudio quieren saber si cree que la ciudad estaría mejor si se hubiera seguido el planteamiento de Palacios. A Alba le resulta muy difícil hallar respuesta: «No podría decir ni que sí ni que no. Desde luego, sería una ciudad mucho más estructurada, pero el precio que se tendría que pagar para ello no sé si valdría la pena, porque por ejemplo, el Casco Vello sería casi inexistente y se perdería la historia de la ciudad. Seguro que algunos preferirían mantener la zona vieja y que Vigo hubiese crecido desordenada, parecida a lo que tenemos ahora. No sé», valora añadiendo que como joven que lo disfruta, el Casco Vello le encanta y hubiera votado no.
En cuanto a lo que más se parece actualmente a lo que el célebre arquitecto imaginó, Estévez destaca, «salvando las distancias» la urbanización de Coia, que se dibujó con premisas de urbanismo moderno «aunque Coia tiene más densidad de lo que él planteaba, con edificios más bajos y mayor separación, pero sí eran bloques aislados rodeados de espacio verde, como ahora».