Las pirotecnias languidecen sin fiestas en las que tirar cohetes

El sector pide ayuda para capear pérdidas del 90 % respecto a su facturación habitual


data / la voz

La ausencia de fiestas para evitar la expansión del coronavirus no solo está matando al sector del espectáculo o a los feriantes. No hay verbena, romería, acto lúdico o religioso que no empiece o termine (o ambas cosas), con tirada de fuegos artificiales. Pero el sector no está para echar cohetes y las expectativas no son nada optimistas. Lo corrobora el presidente de la Asociación Galega de Industrias Pirotécnicas, Argimiro Alborés, que regenta en Camos la empresa que fundó su abuelo en 1933 y continuó su abuelo: «Perspectiva ninguna, fiestas suspendidas y con los trabajadores en el ERTE, como mucho una docena de bombas que te piden para una misa y poco más», lamenta el especialista, que aprovecha para realizar labores de mantenimiento ya que poco más tiene que hacer desde hace meses.

Como representante del sector en Galicia manifiesta que «más o menos, estamos todos igual. Hubo algún compañero que sacó a algún empleado del ERTE porque había perspectivas para el Día del Carmen, pero se hizo demasiado tarde y ya no admitieron a trámite los permisos. No se pudo hacer tampoco». Alborés recuerda que en Galicia son 16 las empresa dedicadas a esta actividad. De ellas, catorce pertenecen a la asociación. En la zona de Pontevedra hay una en Vilagarcía que puede vender pero no fabricar, un pequeño depósito en Salvaterra, otra cerca de A Estrada y la mía», enumera. Según sus cálculos, este año facturarán entre un 90 y un 95 % menos que el año pasado.

«Cuatro misas no te dan ni para pagar a tus trabajadores ni para sobrevivir tú. Solo da para minimizar las pérdidas que estamos teniendo, estamos intentando aguantar pero no sabemos cómo, porque los gastos los seguimos teniendo igual. Las alarmas tienen que seguir funcionando, los extintores hay que seguir revisándolos, los seguros para cinco furgones hay que seguir pagándolos, así como los permisos de almacenamiento, fabricación, transporte y disparo», explica.

El experto añade que aunque hay comisiones de fiestas que a última hora quisieron intentarlo, los concellos les exigían tantos controles que desistieron. Recaía sobre ellos la labor de seguridad, vigilar que la gente lleva mascarilla o respetan la distancia mínima de seguridad. «Y claro, decidieron no complicarse la vida». Explica el pirotécnico que la opción de no hacer la fiesta pero sí hacer tiradas de fuegos artificiales, -ya que su disfrute no tiene por qué provocar aglomeraciones puesto que se ven y escuchan desde amplias distancias-, no se contempla. La razón es muy sencilla: las comisiones de fiestas recaudan dinero durante meses para todos los gastos a través de rifas, bingos y sorteos en bares que el confinamiento este año impidió.

Este año la capacidad de las naves para la campaña de verano casi ya estaba, pero como aclara el experto, se paró en seco ya que no se puede seguir fabricando, «porque hay que ir haciendo según va hace falta». Alborés, aunque asentado en Nigrán, se mueve por toda la provincia de Pontevedra. «Y todos los pueblos suspendieron sus fiestas», lamenta. Argimiro repasa el santoral y no le sale ni uno, ni San Pedro ni San Juan ni la Virgen del Carmen. Este fin de semana tuvo una mini tirada en la iglesia de Candeán, tras la misa de San Cristóbal y Santiago. También tiene una petición en Beade, que quieren hacer una tirada pero no es lo mismo gastar 100 o 200 euros que dos o tres mil de otros años. «No le veo futuro a esto, hablan de ayudas ¿pero dónde están? Yo tengo nueve trabajadores en ERTE hasta septiembre, estamos intentando negociar para que nos dejen continuar hasta fin de año como mínimo».

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