El partido elige estas Navidades a su primer líder local entre dos candidaturas. Ambas abogan por confluir en las municipales con otros grupos o impulsar una lista propia
21 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.A Podemos Vigo le ha llegado la hora de poner fin a su mirada interior. Los procesos constituyentes, la dotación de sus órganos internos y su expansión por la ciudad culminarán estas Navidades en la decantación de los rostros que representarán ante la sociedad a los 2.251 militantes del partido de los círculos. El 2 de enero será proclamado el que será el primer secretario general de Podemos Vigo y el consejo ciudadano que hará las veces de gobierno de la organización.
La campaña interna se libra fundamentalmente en las redes sociales con dos propuestas programáticas bastante similares. La oficial, la que respalda el equipo de Pablo Iglesias, ha tomado incluso el nombre de la plataforma con la que el secretario general de Podemos se convirtió en su líder. Claro que Podemos Vigo cuenta con 24 candidatos al consejo ciudadano y al periodista y escritor José Manuel Prieto como rostro para gestionar el partido en su arranque definitivo.
Frente a él, Luis Leiro propone bajo la opción de Vigo Puede un programa de gobierno que suma a la mayoría de los ocho candidatos independientes a formar parte del consejo.
La votación informática que se desarrollará entre los días 26 y 30 resolverá el pulso, o se podría decir, como ocurre en otros partidos, la batalla, pues tampoco en Podemos faltan ni acusaciones de una candidatura a otra, ni maniobras internas.
Dos opciones
Encima de la mesa en todo caso, las dos candidaturas han puesto sus programas. El, en principio, mayoritario, el que defiende Claro que Podemos, se centra más en reglamentar el funcionamiento del partido en Vigo y sus órganos de decisión y participación. No faltan llamamientos a la movilización en sus propuestas, en llevar la voz de la ciudadanía a las instituciones como el Concello, donde plantean nada más llegar propiciar una «auditoría ciudadana que acerque la transparencia a las cuentas. Tenemos derecho a conocer qué se hizo mal en el pasado para no volver a repetirlo», reclama el equipo de Prieto Martínez, que sobre todo fija sus ojos en la deuda del Ayuntamiento, auditar el patrimonio local, suelo, infraestructuras y viviendas para «gestionar democráticamente su destino». Examinar las concesionarias de servicios del Ayuntamiento es otro de sus objetivos, sin descartar incluso remunicipalizar aquellas que no alcancen un nivel exigible de calidad.
Confluencia electoral
La confluencia con otros grupos sociales y políticos para las elecciones municipales es la intención que declara para los comicios de mayo el grupo mayoritario de Podemos Vigo. De dichas uniones deberían salir aspirantes a formar parte de una lista electoral elegida nombre a nombre en elecciones primarias. La fórmula preferida para dicha candidatura es la de agrupación de electores, lo que la dejaría fuera de cualquier alianza listas de otras localidades para formar grupo propio en la Diputación.
Claro que Podemos invitará a todas las plataformas electorales que ya han manifestado su intención de presentarse a las municipales a exponer sus proyectos en la primera mitad de enero, después la asamblea de Podemos Vigo decidiría si confluye con alguna o si promueve una candidatura propia, extremo en el que participantes en la Red de Solidaridad Popular de Vigo, Equo o el Partido Pirata anticipan su interés por llegar a tomar parte.
La propuesta que a la militancia le ha realizado el equipo de Vigo Puede de Luis Leiro plantea también la ronda de consultas con otros partidos, a los que de llegar a un acuerdo les exigiría suscribir el código ético de Podemos y aceptar que al menos el 50 % de los puestos de la candidatura estuvieran reservados al partido de Iglesias. Leiro hasta propone nombre para la lista: «Por y para Vigo».
Como factor diferencial con su rival, Leiro incide en su programa en una dura crítica al gobierno municipal y a su «caudillismo», dinámica en la que implica a los partidos de la oposición por participar de las confrontaciones partidistas, el sometimiento a sus cúpulas foráneas y a grupos de presión.