«Me han quitado la custodia de mi hija sin poder defenderme»

brais cedeirA / D.p. VIGO / LA VOZ

VIGO

Apoyada por asociaciones, Giancarla Cotillo ha recurrido la decisión judicial de separarla de su hija de 18 meses tras abandonar la casa de los padres de su expareja

17 ago 2014 . Actualizado a las 02:09 h.

Cuando llegó desde Perú a España, Giancarla Cottillo no podía imaginar que nueve meses después sería su hija, que cumple dos años en diciembre, la que podría emprender el camino de regreso con J.N.C., su ex pareja sentimental. Un juez de Pontevedra ha dictado sentencia a favor del padre de la menor, que es español pero reside en Sudamérica, al considerarlo «el más idóneo de ambos para asumir la custodia de la menor».

Giancarla vivió varios meses en casa de los padres de su expareja en Pontevedra mientras él se hallaba en Perú. La ruptura llegó en la distancia y, tras un incidente con los abuelos de la hija, se trasladó a vivir a Vigo con ella. Mientras buscaba trabajo y alojamiento, estuvo un tiempo residiendo en el Centro de Emergencia para Mujeres Víctimas de la Violencia de Género (CEMVI). Al poco, comenzó a trabajar en una cafetería de la Travesía de Vigo y alquiló un piso. Para poder trabajar, buscó una canguro que le ayudase a cuidar de la pequeña. Segú Giancarla, su expareja «sabía en todo momento dónde estaba, llamó al CEMVI para comprobarlo. Pudo haber venido donde nosotras. Sabía dónde trabajo y dónde vivo ahora. Seguíamos hablando por Whatsapp. Es totalmente falso que le ocultase la niña».

A principios de julio recibió una citación del juzgado para finales de mes. El padre de la niña había denunció el supuesto secuestro de la menor. Y el juez acabó dándole la custodia el 5 de agosto.

Giancarla sigue sin entender lo sucedido en la vista, que tuvo lugar en el juzgado de primera instancia número 5 de Pontevedra. Tampoco lo entiende Jesús Santalo, el abogado de oficio que la defendió. El auto le dejó desconcertado. «En el texto no es claro. Da por hecho bastantes cosas». Santalo afirma que las pruebas con las que Giancarla contaba rebatían la estrategia de la acusación: «Mi cliente podía echar por tierra todos los argumentos del padre y su abogado con los suyos, pero no pudo porque no la dejaron. Fue algo insólito».

En el auto, el juez esgrime que «la actuación de la madre es contraria al interés de la menor y ha puesto por encima de este el suyo propio, su satisfacción, con grave postergación del bien de la menor...». Giancarla cuenta con una serie de documentos que demuestran la atención y el cuidado que prestó a su hija, firmadas por diversas asociaciones de mujeres. «Yo la cuidé todo el tiempo. Mientras, él estaba en Perú. ¿Cómo se va a ir con él si ni siquiera le conoce?», se lamenta.

Responsables del CEMVI y la Red de Mujeres Vecinales contra los Malos Tratos apoyan su caso. Rosa Fontaíña, responsable de esta última asociación, afirma que están tratando de llegar «lo más lejos posible. No va a quedar así, con las barbaridades que se cometieron en el juicio».

Este periódico se ha puesto en contacto con la familia del padre de la menor para recoger su versión de los hechos. Tras repetidas llamadas, la expareja de Giancarla Cotillo no hizo declaraciones. El 7 de agosto, Giancarla le entregó a la niña y dice que ambos se irán a Perú el día 24. El auto judicial establece que la made podrá visitarla el último fin de semana de cada mes yendo a ese país por sus propios medios. «Lo que el juez afirma no le consta porque no le puede constar -apunta el abogado-. No demuestra que el padre resida allí por trabajo. Contamos con documentos que confirman lo contrario, pero no pudimos exponerlos».

El letrado de Giancarla presentó una solicitud de nulidad del juicio que ha sido admitida a trámite. Un nuevo juez valorará ahora el caso y decidirá si se celebra otro juicio. Ella lo tiene claro: «Me han quitado la custodia de mi hija sin poder defenderme. Solo pido jusiticia».