La lista de adhesiones a la plataforma que partidos a la izquierda del PSOE y al margen del Bloque pusieron ayer en movimiento para tratar de cambiar el rumbo del Ayuntamiento de Vigo tira en un porcentaje nada desdeñable de los mismos nombres que pudieran haber respaldado una iniciativa semejante hace 25 años. Ferrín, Reixa, «Morris», Álvarez Cáccamo, Patiño, Bibiano Morón, Carlos Barros, Carlos Núñez (padre), Julián Hernández o Forcadela dan su veterano apoyo entre otros a Marea de Vigo, un proceso político que pretende ser radicalmente nuevo y distinto.
Su inclusión entre el centenar de avalistas iniciales del manifiesto se demuestra nada casual, como tampoco la de los sindicalistas que figuran en la lista, profesionales de distintas áreas o sufridores de diversas condiciones laborales.
Pero el verdadero test de Marea de Vigo, aunque se presente como movimiento asambleario, al final será el que deberá pasar el nombre que encabece la lista, el de la persona que propongan para ser alcalde. El despejar la incógnita de dicho nombre ya ha consumido algunos minutos de las reuniones en las que la plataforma iba tomando forma. Y las conclusiones a todas las reflexiones fue la argumentación de algún pero y el escaso cuórum para lograr una coincidencia.
La búsqueda de liderazgos sume también al BNG en la incertidumbre, hace cuestionar el futuro del PP, ha llevado a realizar varias pruebas a Anova, ha dejado tocado a sindicatos como UGT, y no acaba de aportar el empuje y el emprendimiento necesario en la clase empresarial para regenerar el tejido industrial vigués.
Mientras los nombres reconocibles en cada sector sigan siendo los mismos que hace 25 años será difícil pensar en renovación, en futuro. ¿Hacia dónde irá la corriente de la marea?
@carlospunzon