Procesiones

VIGO

25 abr 2014 . Actualizado a las 16:13 h.

Es sabido que, en Vigo, tiene más adeptos la Semana Fantástica que la Semana Santa. Por goleada además. En rebajas, en más de un centro comercial, los coches dan vueltas para entrar a aparcar como los peregrinos en La Meca rodean la Kaaba.

En cambio, las procesiones de Semana Santa tienen la misma capacidad de convocatoria que la Asociación de Amigos de la Casa de las Palabras. Que no hay. Y así ves aquellas imágenes tan solas, aquellos cuatro señores con capirote y las tres señoras con peineta... y la estampa resultante, desde luego, ni comparación tiene con la madrugá sevillana.

Una vez más, este año se suspendió una procesión por falta de costaleros. En las otras, había los voluntarios justos para empujar el carrito con ruedas. Solo los fichajes internacionales, con la participación de la Hermandad Peruana de Galicia, lograron aportar unos refuerzos.

«Fervor y devoción se unen para arropar los pasos de la Pasión viguesa», leí en el entusiasta titular de un diario. La frase hacía sonreír, porque chirriaba si habías sido testigo presencial de la cosa.

Siendo justos, a mí me parece que Vigo pasa totalmente de las procesiones de Semana Santa. Al menos, de las que se celebran en la ciudad. Y no entiendo qué sentido tiene magnificarlas, cuando la realidad es la que es. A Coruña, por ejemplo, donde tampoco funciona la cosa, se gastó el pasado año 30.000 euros municipales en costaleros. Mejor estaban invertidos en alimentos para los pobres.

Lo que no entiendo es empecinarse en algo que no tiene tradición. Si no funciona, pues no funciona. Y punto. Pero el primer domingo de agosto colapsan la ciudad con la procesión del Cristo de la Victoria.

Y sería igual de absurdo que de Sevilla viniesen a copiarla.

eduardorolland@hotmail.com