Cara oposición

VIGO

La oposición de Vigo ha decidido dimitir. Falta de ideas, huérfana de esperanza de gobernar, sorda a la ciudadanía que grita que se puede hacer algo, que se debe hacer algo, que por dios se haga algo, la oposición de Vigo se debate entre dos conjugaciones del verbo dimitir: la de hacer mutis por el foro -versión BNG- o la de convertirse en una comedia de sí mismo -versión PP-.

El Bloque resumió su labor de oposición aquella mañana de diciembre en que Caballero decidió ir a visitar un colegio porque era lunes y no había más que hacer y los tres concejales nacionalistas -los tres, todos, ¡¡el 100 %!!- decidieron acompañarlo. ¡Qué bien empleados, esos 140.000 euros anuales que gasta en sus sueldos la corporación!

En cuanto al PP, en los últimos días está ofreciendo, escena a escena, acto a acto, la magistral representación de la obra de teatro de su desnorte. Guiados por una inercia apática, los de Figueroa han decidido enmendarse a sí mismos y pactar con Caballero el presupuesto. Dice el PP que hace propuestas para salvar a la ciudad, pero hasta ahora jamás había negociado. Así que el PP reconoce que hasta ahora actuó de forma incorrecta.

Ahora negocia que el Concello haga dos cosas (servicios del nuevo hospital y cesión de terrenos para la Ciudad de la Justicia) que, en su día y por escrito, ya se comprometió a hacer y no quiso. Curioso triunfo, el que espera el PP.

Todo esto ocurre tres meses después de que el propio PP le reclamara al alcalde una rebaja de impuestos. El alcalde no solo no lo hizo sino que impidió incluso que el asunto se debatiera en pleno. La respuesta del PP es la alfombra roja.

Es lo que toca. Cuando el gobierno local prefiere cambiar losetas en calles que dar respuesta a una crisis que se ceba con los más débiles, va la oposición y dimite. Pero cobrando, claro.

angel.paniagua@lavoz.es