Haciendo números a fin de mes

VIGO

07 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Si el ex director general de Novacaixagalicia, José Luis Pego, fuese mileurista, la indemnización recibida le permitiría estar cobrando durante los próximos 608 años. Con los 7,3 millones asignados, no le faltarían mil euros al mes hasta el 2619. Y si, como apuntan otras fuentes, recibió 10,8 millones, podría estirar su mileurismo hasta el 2911, ya en las fronteras del cuarto milenio después de Cristo.

Estamos, por tanto, ante cifras fabulosas que abarcan no ya siglos, sino edades enteras. Si se confirma la indemnización de José Luis Méndez, por su parte, hablaríamos de ser mileurista durante 1.255 años, hasta el 3266, fecha en la que no sé si viviremos en Marte o en Alfa Centauri, pero desde luego no faltará el ingreso de mil euros (actualizados) en la cuenta de nuestro protagonista.

Podrá objetarse que mil euros al mes no es dinero, y menos para un banquero. Pero quien cobra hoy esta cifra puede considerarse un privilegiado. Porque podríamos dividir las indemnizaciones recibidas por el salario mínimo interprofesional, que es de tan solo 641 euros con 40 céntimos. Y aun por la ayuda de 400 euros con la que malviven millones de parados en España. Y entonces el tiempo que les durarían las indemnizaciones alcanzaría dimensiones bíblicas o quizás geológicas.

Resulta un juego matemático asombroso hacer cuentas con las indemnizaciones que se han llevado los dirigentes de nuestras extintas cajas de ahorros. Tomemos, por ejemplo, una cifra de 7 millones de euros, que es una media de lo que se han llevado sus principales dirigentes.

Sabemos que la Caja de Ahorros Municipal de Vigo fue fundada el 15 de enero de 1880 por el entonces alcalde de la ciudad, Manuel Bárcena.

Pues bien, si ese día de hace 131 años se le hubiese asignado un sueldo al alto cargo que hoy se retira, habría recibido un salario mensual desde entonces de 4.453 euros al mes.

En el mismo día en que se fundó la Caja, ante aquellos señores con sombreros de copa, se le habrían ingresado en cuenta al directivo de hoy sus primeros 4.453 euros (una fortuna de la época) y no se le habrían dejado de pagar hasta ayer mismo.

En el camino, nuestro hombre habría vivido la Guerra de Cuba, la Revolución Rusa, la Dictadura de Primo de Rivera, la República, la Guerra Civil, dos guerras mundiales y hasta la boda de la duquesa de Alba sin que nunca le hubiesen faltado en su cuenta el ingresito mensual de casi 4.500 euros.

A mí todo esto me parece indecente. Y me asombra que se diga que es «lo normal» en el sector. Sobre todo, cuando la miseria toma el mundo y Vigo roza el 30% de parados. Pero se ve que así es el mundo en que vivimos.