Una extraña pareja de oro

x.r. castro VIGO / LA VOZ

VIGO

Basconcelo, 17 años, entrenado por Ortega, de 80, ganó el Europeo de obstáculos

02 ago 2011 . Actualizado a las 11:56 h.

Gonzalo Basconcelo y Alfonso Ortega forman una extraña pareja. El primero tiene 17 años y llegó al atletismo en el 2009. El segundo, supera los ochenta y lleva toda la vida con el cronómetro en el pecho. Desde los tiempos de Julia Vaquero es toda una institución. Entre los dos han dado una esperanza de futuro a los obstáculos en Galicia. Gonzalo acaba de proclamarse campeón de Europa juvenil.

El extraño matrimonio nació casi por casualidad en Castrelos en el inicio del 2009. Gonzalo practicaba taekuondo pero le encantaba correr, su padre se puso a buscarle entrenador y un buen día se acercó al viejo profesor en el parque vigués. «Primero me preguntó cómo tenía que hacer para contactar con la federación, pero después se dio la vuelta, me preguntó si era entrenador y si quería entrenar a su hijo», recuerda Ortega. Lo citó a una prueba y a renglón seguido sellaron su sociedad. «¿Cuánto cobra?», requirió el padre a la hora de cerrar el contrato. «Nada», sentenció Ortega, que aquel día, de un modo impensable acababa de toparse con un diamante en bruto. «Me apetecía probar en el atletismo, había comenzado a correr y le encontraba más gusto que al taekuondo», recuerda el chaval.

Topar con su prueba fetiche no fue tal casual, pero casi. Ortega probó con su nuevo discípulo en el cros y en la pista, en donde Gonzalo cosechó buenos resultados, pero al gurú del fondo se le encendió la luz con los obstáculos. «Me acordé que por el taekuondo y por sus características tenía fuerza y elasticidad y esta prueba podía venirle francamente bien», apunta el técnico. La primera vez al joven vigués la ría le sonó a chino. «No tenía ni idea de que existía esa modalidad, pero ahora estoy enganchado». La teoría se convirtió en práctica en las pistas de Balaídos, en donde hizo un par de ensayos antes de embarcarse en el gallego de la categoría. Allí se cumplieron los mejores presagios. En su estrenó ganó y se clasificó para nacional.

Todo rodado

A partir de ahí, todo ha ido rodado en su vida deportiva. Manteniendo con decoro el cros y la pista, pero rebajando por sistema sus marcas en los obstáculos hasta acabar con un récord gallego que tenía 35 años de vida. Basconcelo jubiló el registro de Emilio Roger en los 2.000 obstáculos, en donde ya acredita 5m 50s 03s.

El matrimonio ha rejuvenecido al viejo profesor. «De la mano de Gonzalo han venido otros chavales -una de ellas se ha hecho novia del obstaculista- y yo siempre estoy dispuesto a ayudarles. Un entrenador debe ser un poco profesor y yo estoy encantado», apunta Ortega. A Gonzalo le da la risa cuando se habla de la diferencia de edad entre ambos, pero sus frases acortan el tremendo puente generacional que les separa: «La diferencia no está en la edad, en espíritu es mucho más joven de lo que aparenta. No tenemos ningún problema y nos entendemos de maravilla», indica Gonzalo, que niega que haya tenido que moderar su vocabulario: «Yo siempre trato a todo el mundo con respeto».

El espaldarazo

La medalla de oro en el Festival de la Juventud, un europeo oficioso de la categoría juvenil, ha sido todo un espaldarazo para la sociedad. «Estoy muy contento, desde luego es un refrendo para todo el trabajo». Alfonso Ortega, por cuya libreta han pasado cientos de atletas se lo toma con más calma, pero no esconde que las posibilidades de Gonzalo son muchas: «Tiene unas muy buenas cualidades para los obstáculos, pero también se puede defender en el medio fondo y en el fondo corto». El objetivo es meterlo en el Mundial júnior cuya próxima edición se celebrará en Barcelona.

Basconcelo sueña con prolongar su carrera en la disciplina (una de las más jóvenes del atletismo moderno) y alcanzar, si es posible, la internacional absoluta. Su referente es Ángel Mullera. Para conseguirlo entrena seis días a la semana y ya ha aprendido a sacrificarse.

A Gonzalo solo tiene pendiente una cuenta para ser un chico perfecto, los estudios de primero de Bachillerato. Le cuesta compatibilizar.

«Un día en Castrelos su padre me preguntó si era entrenador y si podía entrenar a su hijo, así empezamos»

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«La diferencia no está en la edad, porque en espíritu es mucho más joven de lo que aparenta»

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