José Blanco anunció ayer que el AVE llegará pronto a Arabia Saudí. La española Talgo compite con la francesa Alstom por la línea que unirá Medina con La Meca. La noticia la dio el ministro en Santiago de Compostela, donde participó en las primeras pruebas del tren de alta velocidad que, el próximo diciembre, enlazará Ourense con A Coruña. Y, cuando menos, la ocasión, el lugar y el momento fueron inoportunos.
Los vigueses que esperaban noticias sobre su AVE hubieron de conformarse con las del tren del rey Abdullah. Al menos, nos queda el consuelo de que las mujeres saudíes, que tienen prohibido conducir, podrán viajar más cómodamente por aquellos desiertos mahometanos.
Así que, después de dos décadas de contarnos cuentos chinos, ahora los ministros de Fomento se decantan por la literatura árabe y Las mil y una noches. El resultado, sin embargo, es el mismo: los vigueses nos quedamos dormidos, esperando un AVE para el que no hay ni siguiera un plan trazado.
Porque la alta velocidad ya circula en Galicia. Lo hace en el tramo entre Compostela y A Coruña, 76 kilómetros en los que el tren invierte menos de media hora. Sin embargo, desde Santiago hasta Vigo, el lento convoy invierte el triple, 90 minutos, en recorrer poco más: 90 kilómetros.
Esta es la realidad. Estas son las cifras de hoy mismo. Y ya ni el mayor crédulo de la historia, ni el triste Cándido de Voltaire, podría creerse las milongas que los políticos del PP, antes, y del PSOE, ahora, nos han contado sobre un tren que nunca tuvieron la intención de ofrecernos.
Santiago y A Coruña ya tienen hoy alta velocidad. Vigo, la ciudad más poblada de Galicia, está aún muy lejos de soñar con él. Pero, si indigna esta marginación en el corredor del Eje Atlántico, peor es lo que nos espera en la conexión con la Meseta.
Antes de que termine 2011, circulará un tren en pruebas entre Ourense y A Coruña, pasando por Santiago. Mientras que, para la conexión con Vigo por Cercedo, no hay ni los preceptivos estudios del trazado, ni mucho menos consignaciones presupuestarias para acometerlo.
Los vigueses tendremos que tomar el AVE a Madrid en Santiago, tal y como tantos llevamos diciendo desde hace tanto tiempo
No eran ciertas las palabras del alcalde Abel Caballero, que hace escasos meses aún proclamaba que el AVE llegaría a Vigo al mismo tiempo que a A Coruña. Incluso llegó a cifrar su honor y su cargo a este compromiso, que ya no se podrá cumplir. Ya existe alta velocidad entre A Coruña y Santiago. Y, en diciembre, la habrá también con Ourense. Aquí, ahora que les sobran, podemos pedirle a Arabia una caravana de camellos.
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