«Nos sentimos indefensos»

Juan Manuel Fuentes Galán
juanma fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

Las familias de Churruca 3 y 5 afrontan con temor el riesgo de perder sus viviendas

20 jun 2011 . Actualizado a las 12:49 h.

«Estamos desencajados desde que en la mañana del sábado nos desayunamos con la información de La Voz. Desconocíamos que la Gerencia de Urbanismo hubiera ordenado el desalojo completo del edificio y que se plantee el derribo de una parte de las últimas cinco plantas además de los pisos 11 y 12».

En este inmueble, correspondiente a los números 3 y 5 de la calle Churruca, existen algo más de 50 viviendas y el incumplimiento de la licencia ha dado lugar a un largo pleito que concluyó con una orden de derribo que es firme en estos momentos.

Afecta en su totalidad a las dos últimas plantas, la once y la doce, y también exige el retranqueo de todas a partir de la quinta. De cumplirse esta última parte obligaría al desalojo de todo el inmueble para la ejecución de las obras y todos los pisos afectados quedarían mutilados en mayor o menor medida, pero en un grado importante. La Voz ha visitado el inmueble para pulsar el estado de ánimo de estas familias.

Sonia Carrera es una de ellas. Tiene 39 años y vive con su abuela de 95 en un apartamento de unos 40 metros cuadrados. En el supuesto de que se cumpliera la sentencia «nos seus termos», como figura en la notificación de Urbanismo, su pequeña vivienda prácticamente desaparecería, «quedaría con mucho menos del espacio actual; por tanto inutilizable».

La conversación se lleva a cabo lejos de su abuela «para que no se preocupe». Sonia reconoce que vive en un estado de tensión permanente «y el sábado estuve vomitando al ver la información de La Voz, aunque mantengo la esperanza». Explica que compró el apartamento «cuando estaba en obra y que todo se hizo legal, entregando el dinero poco a poco y con una hipoteca. Al surgir en su momento las primeras noticias el abogado del promotor nos tranquilizó diciéndonos que se iba a resolver».

Pese a ello el conflicto judicial siguió adelante «y ahora con la incógnita de si tenemos que abandonar las casas y perderlas. Desde luego, en ese caso el promotor no nos va a poner otra vivienda, ¿verdad?».

Pilar Rodríguez, funcionaria de la Xunta de 53 años y viuda con una hija de 12 años, es como su vecina la viva imagen de la desolación. En su caso es la titular de un piso grande, de unos 120 metros cuadrados, que perdería gran parte de su espacio si el retranqueo se lleva a cabo.

Recuerda que cuando se quedó viuda vivía en una casa y «con los ahorros de toda una vida me compre este piso». Asegura que años atrás, cuando tuvo noticias del pleito, acudió a infomarse al Concello y allí la tranquilizaron «diciendo que no tenía importancia. Por eso ahora nos sentimos indefensos y sin saber que hacer», una apreciación que comparten sus vecinas. «De hecho, yo ví la casa precintada pues vivía aquí cerca, y luego siguieron las obras, por eso compré», explica.

Elena Fernández Pérez, de 48 años, vive en un quinto piso de unos 64 metros y unos 50 de terraza. «Si el retranqueo se lleva a cabo mi vivienda quedaría con unos 20 metros y sin acceso ya que no llegarían allí las escaleras», se lamenta.

Como su vecina, refiere consultas con el Concello y asegura que nunca recibió notificación alguna del pleito. «Tengo una hipoteca y el piso es todo lo que poseo». Se queja de la lentitud de la justicia y de que sin querer tantas familias se ven en un conflicto que puede arruinarles la vida y que de momento le está generando una gran ansiedad.

Por este motivo quieren trasladar su situación al Concello «y vamos a pedir de inmediato una reunión con el alcalde para que conozca el problema y nos ayude», explican las tres.

Elena Fernández vive en un quinto piso, que se quedaría en una tercera parte y sin accesos si se cumple la sentencia «ya que no llegarían allí las escaleras». Se confiesa angustiada y relata la gran ansiedad que padece tras las últimas malas noticias para las familias del inmueble. FOTOS:

Pilar Rodríguez, viuda, vive con su hija de 12 años en un octavo piso del inmueble. Sus actuales 120 metros cuadrados quedarían reducidos a la mínima parte de ejecutarse el retranqueo, una posibilidad que le quita el sueño. «En su momento en el Concello me dijeron que no me preocupara», se lamenta ahora.