La teoría del edificio enfermo dio un vuelco al juicio

E. V. PITA VIGO / LA VOZ

VIGO

La teoría del edificio enfermo dio un giro a todo el juicio. La defensa logró probar que el Odriozola era un edificio centenario que tenía las vigas podridas y que el muro medianero que amplió Jenaro de la Fuente en 1908 hasta los 20 metros de altura era inestable y carecía de cimientos, lo que nadie podía sospechar. «Es como la estantería de mi casa que un día, de repente, se cae sola», resumió el arquitecto Jaime Garrido.

Pero el fiscal no se cree que el edificio se cayese solo. Atribuyó el desplome a la demolición «grosera» del inmueble colindante y a que la promotora no apuntaló el muro de carga que compartía la galería Sensat, de bajo y planta, y el Odriozola, de tres plantas y ático. Otra causa del derrumbe fue la eliminación de las cargas que soportaba el muro medianero sin contrarrestar dicha pérdida con los apeos y apuntalamientos necesarios. Así lo preveía el proyecto básico de derribo, pero el juez dice que solo era un proyecto genérico. A ello, se sumó que los operarios, según el fiscal, arrancaron a trozos los elementos de la casa Sensat, dejaron caer el escombro y eso provocó la trepidación de la pared medianera. Según el fiscal, arrancaron las vigas de las paredes en vez de serrarlas, lo que motivó una pérdida de coherencia del muro.

El informe de los peritos judiciales Leal y Del Campo indicó que la variación producida por los momentos de giro y su consecuente aumento de tensión en una de las caras del muro y del terreno supuso que el muro aún se encontró dentro del equilibrio estático admisible, por lo que no fue causa determinante para el desplome del muro. No descartaron que los golpes que debilitasen el muro de argamasa y lo hiciesen colapsar. Pero el juez no lo ve acreditado.

Los obreros declararon que actuaron con sumo cuidado pero una vecina aseguró que la pinza de la grúa quitaba las piedras de la casa Sensat con movimientos violentos. La sentencia concluye que ella no pudo haber observado eso desde la parte trasera de la vivienda.

Leal y Del Campo no excluyeron otras causas para el desplome pero las desconocen. Aquí entró la teoría del cambio del centro de equilibrio del pandeo. Hubo una presión extra sobre el muro que lo reventó igual que dobla una caña contra el suelo.

¿De dónde provenía ese esfuerzo extra? De las vigas podridas. El informe del arquitecto de Rogina Instalaciones revela goteras en el tejado, como atestiguan los inquilinos del ático y suelos abombados. Y un vídeo policial muestra que puntas de las vigas de madera estaban desgastadas. Pero, según la sentencia, nadie podía prever su caída porque eran vicios ocultos.