El actual campeón del scudetto acentúa su crisis ante el Chievo, en un choque con una agresión de Eto'o al estilo Zidane
22 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Anda Benítez haciendo turismo, ahora por Inglaterra, ahora por Italia, y a falta de títulos -más de un lustro hace ya del espectacular arranque con el Liverpool- va tomando nota de las costumbres locales. La última la encontró detallada en la portada del diario deportivo más importante de su nuevo país de adopción. «Benítez quiz», titulaba a mediados de la pasada semana, con letras gigantescas, La Gazzetta de lo Sport . Bajo el titular, la imagen de un bizcocho gigante y una pregunta: «¿Llegará a comérselo?». Ahora ya sabe el técnico madrileño que en Italia no hay turrón a mitad de temporada. Allí lo que no llegan a catar los técnicos sin resultados es el panettone.
Ayer, ese Rafa al que una vez idolatró The Kop -quizá el actual Liverpool consiga que Anfield todavía lo eche de menos- dio un paso más hacia un precipitado final de su aventura al frente del campeonísimo transalpino. Mourinho apuntó tras dejar el Inter que si su relevo se llevaba la Supercopa italiana, el mérito le correspondería a él por su legado. Benítez alzó efectivamente el trofeo (3-1 a una pésima Roma), pero desde entonces casi todo han sido amarguras para los neroazurros .
El equipo pasa por dificultades en Champions -debe vencer al Twente para garantizarse pasar de la fase de grupos-, pero es en liga donde la situación es dramática. Hace una semana, perdió el derbi de San Siro ante el Milan (gol de Ibrahimovic, de penalti) y ayer quedó relegado al séptimo puesto, a nueve puntos de los rossoneros , que van líderes, tras una humillante derrota en Verona.
Massimo Moratti, el gran jefe interista, se reunió el pasado miércoles con Benítez para exigir una reacción del equipo, al tiempo que la prensa barajaba los nombres de Spalletti o Trapattoni como relevos del madrileño. El choque ante el Chievo estuvo lejos de servir de revulsivo. La posesión cayó del lado neroazurro (63%-37%), pero las mejores ocasiones fueron para los locales, que convirtieron una en cada tiempo. En el minuto 29, Pellissier se elevó por encima de Santon para aprovechar un centro de Frey y cabecear el 1-0.
Sin soluciones en el banquillo
El paso por el vestuario no trajo novedades sobre el césped y la revolución desde el banquillo se limitó a propiciar el estreno del adolescente rumano Denis Alibec. El delantero apenas tuvo tiempo para cambiar las cosas porque el Chievo dobló su ventaja cuando Moscardelli (también nuevo en el campo) culminó un contraataque. El gesto contrariado de Benítez bajo la lluvia dejaba clara la desesperación del técnico ante el resultado y el juego del equipo.
Los jugadores bajaron los brazos, a excepción de un futbolista al que distingue su carácter combativo. Eto'o siguió peleando hasta reducir distancias, ya en el descuento, con una jugada en la que se fue hasta de cuatro rivales para hacer el 2-1.
Lo cierto es que a esas alturas hacía tiempo que el camerunés debería haberse ido a la ducha. Con Materazzi como testigo entre los suplentes interistas, el 9 emuló el famoso cabezazo de Zidane en el mundial del 2006. El defensa del Chievo César fue el objetivo de la ira del ariete.
El árbitro no vio la acción pero las cámaras delataron al futbolista que ahora se arriesga a una sanción que acreciente aún más los problemas de Benítez, que ya cuenta con varias bajas por lesión en sus filas. «Ha tenido una reacción después de una provocación en una situación difícil», justificó el entrenador a su discípulo al finalizar el encuentro. El mismo delicado momento que amenaza con llevarle a hacer las maletas a tiempo de comer el turrón en Madrid.