Además de una gran persona, Lotina es un gran entrenador. Lo saben en Soria, donde convirtió a un Segunda B en una matagigantes copero, primero, y más tarde lo ascendió a Primera. En Pamplona, equipo al que llevó a la máxima categoría. En Vigo, donde condujo al Celta a la Champions. En Barcelona, donde dio al Espanyol una Copa. Y lo saben también en A Coruña, donde durante tres temporadas el rendimiento del Dépor ha estado por encima del potencial de su plantilla. Que es un gran entrenador no lo dijo Lendoiro el jueves. Se dedicó a exaltar sus valores humanos, como si Lotina fuese candidato al Nobel de la Paz. Y a lo único que es candidato, por lo que se dedujo de las palabras del presidente, es al cese. Hoy podría caer si el Dépor no vence a un emergente Espanyol, que busca su cuarta victoria consecutiva.
Cuando el ecosistema de un equipo es tan delicado como el del Dépor actual, cualquier mínima variación afecta mucho más de lo normal. Así, es cierto que el conjunto coruñés solo empató el jueves contra un rival que presentó a cuatro titulares, y que si no ganó fue porque desperdició un manojo de ocasiones. En condiciones normales, desde las crónicas se habría arremetido contra el equipo por su falta de puntería, pues la fiabilidad defensiva era algo que se le suponía al Dépor de Lotina. Sin embargo, ese empate fue exaltado como una victoria, y se destacó la fiabilidad defensiva y la constante ofensiva. Porque desde hacía meses, quizá desde enero, no se veía a un Dépor mejor. Porque así lo saborearon los jugadores y el técnico. «Tienes que ver cómo está el vestuario», exclamaba emocionado un miembro de la expedición blanquiazul recién salido de la caseta del Reyno de Navarra. «Nos hemos abrazado todos», reveló luego Saúl. Y Lotina confesó que algunos suplentes que ese día actuaron como titulares le fueron a decir que lo apoyaban. Todos los jugadores elogiaron el sistema con cinco defensas aplicado ese día: «Hemos dado un paso adelante con este dibujo», sintetizó Manu. Fue un empate que cambió la cara del vestuario, que salió de Pamplona con la idea de que, jugando así, sí hay salida.
Repite dibujo
Todo ese río de optimismo se podría haber canalizado hasta hoy, para que llegase caudaloso a Riazor. Sin embargo, al evitar ratificar al técnico en una rueda de prensa que nadie le mandó convocar el presidente ha llevado el agua por otro cauce. No se habla de la zaga de cinco. Tampoco de que el equipo salió fortalecido mentalmente de Pamplona. Se habla de que hoy podría acabarse la era Lotina.
Así que hoy hay una final en la novena jornada, con el equipo a solo tres puntos de la salvación. Y el Dépor se presenta a ella con la defensa de cinco que devolvió fiabilidad en Pamplona. Solo habrá dos cambios respecto al jueves: entrará Aranzubia en la portería y Adrián ocupará el sitio de Pablo Álvarez, así que saldrán de entrada los dos delanteros más puros del equipo, pues Riki ocupará el filo.
Tras tanta victoria moral, el Dépor quiere una real, que sería la primera de la temporada. Pero el Espanyol llega lanzado. Suma 15 puntos, marcha en puestos europeos y lleva tres victorias seguidas (una en Copa). Todo con Verdú como faro, aquel al que el Deportivo no supo renovar a tiempo.
Alineaciones probables:
Deportivo: Aranzubia; Manuel Pablo, Colotto, Aythami, Lopo, Rindaroy; Saúl, Juan Rodríguez, Rubén Pérez, Adrián; y Riki.
Espanyol: Cristian Álvarez; Chica, Víctor Ruiz, Forlín, David García; Duscher, Baena; Luis García, Verdú, Callejón y Sergio García.
Árbitro: Undiano Mallenco (Comité navarro).
Hora: 17 horas. PPV.