El Concello instala una segunda rotonda en esta avenida para mejorar el tráfico y que los vehículos solo puedan cambiar de sentido en cualquiera de ambas glorietas
07 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La rotonda experimental colocada en junio en el cruce de Gran Vía con Islas Baleares ha sido un éxito. Tanto, que el Concello instalará una segunda este fin de semana en la confluencia con la calle Tarragona a fin de aplicar de inmediato la prohibición de realizar giros a la izquierda en toda la avenida que se permitían en el tramo desde plaza de España a la de América (en la parte inicial llevan años prohibidos). Por tanto, a partir de ahora, para cambiar de sentido será preciso hacerlo en una de estas glorietas o en las existentes en ambos extremos.
El objetivo de este cambio es mejorar la seguridad en el tráfico, ya que estos giros a la izquierda se habían convertido en un quebradero de cabeza para los responsables municipales, especialmente los que se producen desde el lateral ascendente en dirección al barrio de Povisa. En estos casos los coches se agolpaban en el centro de la calle y provocaban situaciones de riesgo con los que subían por Gran Vía sin ánimo alguno de realizar un desvío.
Urgencia
La solución que ha buscado el Concello tampoco está exenta de riesgos, motivo por el cual se ha testado durante un par de meses antes de darle el visto bueno definitivo. La causa es que las rotondas obligan a reducir la velocidad y realizar paradas si hay vehículos dentro, algo problemático dada la velocidad a la que muchas veces se circula en Gran Vía, sin duda una de las arterias más peligrosas.
Los cambios se van a hacer coincidir con la reapertura de dos calles que han sido humanizadas en los últimos meses, Regueiro y Tarragona, que igualmente volverán a la normalidad durante el fin de semana. En el caso de Regueiro sin novedad alguna y la segunda con la circulación en sentido contrario. Hasta ahora Tarragona servía para llegar hasta Gran Vía y, desde este momento, permitirá acceder con mayor facilidad al hospital de Povisa.
No obstante, el principal objetivo es facilitar el acceso y la salida del centro comercial Gran Vía, que desde que empezó a funcionar hace unos años ha generado importantes problemas y enormes atascos. Los responsables municipales de Tráfico consideran que la rotonda hará las cosas mucho más sencillas.
Hispanidad, al margen
El alcalde Abel Caballero se mostró ayer convencido de que habrá más seguridad en el tráfico con las nuevas rotondas con el añadido de prohibir los giros a la izquierda. «Hay elementos de riesgo que dificultan el tráfico, mientras que las rotondas son elementos de confluencia», explicó. Por último, envió un mensaje de tranquilidad a los vecinos de la calle Hispanidad, la única de la zona que no ha sido humanizada en esta etapa. «Estén tranquilos que pronto los tocará a ellos», afirmó Caballero en tono optimista.