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El técnico del Celta dedica sus desvelos en Melgaço a mejorar la colocación, presión e intensidad de la zaga
26 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Paco Herrera solo tiene ojos y voz para su defensa. El Celta cumplió ayer su primera semana de pretemporada y el técnico catalán se ha convertido en la sombra de sus centrales y laterales. Incluso de mediocentros como Vila o Garai que también participan del ejercicio. En la matinal de ayer, Herrera volvió a dejar claro el nivel de exigencia que quiere de los suyos a la hora de defender.
A grito pelado el catalán dejó claras sus premisas. La primera, prohibido ir al suelo. «No vayáis al suelo, os esperáis», espetó cuando el canterano Víctor Vázquez intentó recuperar el balón poniendo una rodilla sobre el césped.
Fue una menudencia con respecto a lo que vino después. Los goles y la finalización de jugadas caían a borbotones, y Herrera dijo basta a su manera. «Sois defensas, joder. Es imposible que rematen o metan gol siempre, y sin embargo lo hacen». Santo remedio, el panorama cambió de un modo radical y hasta se permitió un par de arengas de ánimo.
Pero el trabajo defensivo va mucho más allá de la puesta en escena y de la exigencia del entrenador. El primer mandamiento es la colocación, el segundo la presión y el tercero la intensidad. Por lo visto en una semana podría decirse que el ex Villarrreal B aspira a la perfección a la hora de colocar a sus piezas defensivas. Como si habitasen en un tablero de ajedrez. Esta corrección posibilitará anular muchas de las líneas de pase, otras de sus obsesiones. «No puede ser que un jugador con un movimiento nos haga un gol», recriminó después de una pifia.
Un paso adelante
La presión será algo obligatorio para todo el equipo, que ganará en garra y dinamismo con respecto a la era Eusebio, pero el argumento se hace visiblemente palmario cuando el área propia es la única zona que queda por defender. No dejar maniobrar es el objetivo. La intensidad también afecta a todo el grupo. Este Celta, de continuar la tendencia va a ir un par de pasos más allá con respecto al pasado inmediato.
Quiere inculcar hasta el más mínimo detalle. Ejemplo práctico. Balón atrás del equipo atacante. «En ese momentos nos juntamos y salimos». La premisa es asfixiarle.
Además, la pretemporada significa una reválida para los que están, especialmente para los más jóvenes, que ya conocen el discurso. Si los Víctor Vázquez, Fernández y Carlos David dan la talla con Herrera, tendrán el premio del fútbol profesional.