El escalafón de Abel Caballero

VIGO

El alcalde tiene por delante un completo capítulo de nutridas manifestaciones para probar el éxito de su llamada antifusión

31 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Vigo es una ciudad activa, crítica y sobre todo dispuesta a la movilización. Las calles de la ciudad se convierten cada año en el escenario de alrededor del 40% de las manifestaciones que se convocan en Galicia, y por eso, la mayor urbe del país es el escaparate que todas las causas tratan de ocupar para garantizarse el plus que la ciudadanía más inconformista de la comunidad concede a todo tipo de inquietudes.

Abel Caballero cuenta con esa predisposición viguesa a protestar para buscar el abrigo a su estrategia personal -según dijo el viernes el secretario general del PSdeG, Pachi Vázquez- de lucha contra la fusión de las dos cajas de ahorro gallegas. Pero un extenso capítulo de manifestaciones celebradas en los últimos 30 años en Vigo conforman un ránking que marca por comparación el éxito de cada convocatoria y en el que quiera o no el alcalde se verá al final reflejada su movilización, para bien o para mal.

Causas tan pintorescas como la protesta contra los cuatro partidos de sanción que le fueron impuestos a Michel Salgado en 1998 por lesionar a Juninho, sirvieron para aglutinar en la calle los sentimientos de 6.000 celestes. Ese es el listón más bajo a superar el 9 de febrero de entre la veintena de protestas vividas en Vigo desde que en 1979 el manifestódromo saltase por los aires con la marcha que abría Valentín Paz Andrade y Ramón Piñeiro al grito unánime de 300.000 almas clamando por una autonomía de primera.

Por encima de la marcha pro Michel, el Celta ya había reunido a otras 7.000 personas en el 95 para presionar contra el descenso del equipo a Segunda B por la llamada crisis de los avales.

Algo más de esa cifra de manifestantes se sumaron en el año 2000 en defensa del sector pesquero cuando las concesiones previstas por la UE a Marruecos amenazaron, y al final acabaron, con la actividad de decenas de barcos de toda la comarca.

Para subir escalafones, en la clasificación, el regidor municipal tendrá que ser capaz de atraer a más de las 8.000 personas que, en gran parte movidas por su partido, rechazaron el Plan General que el propio Caballero acabó aprobando. Y a partir de ese hito, el éxito se pone más caro, lograndose un hueco especial en la historia de Vigo a partir de los apoyos que reunió la protesta por la guerra de Irak. Pero seguramente, cuente con la cifra de apoyos que cuente, el alcalde no puede más que proclamar el éxito de su iniciativa, y los favorables a la fusión negarlo, pero aquí quedan las cifras para comparar.