Los más de 50 aspirantes que han tenido en tres años 16 pisos de promoción del Concello no han logrado financiación de los bancos. Salen a concurso por cuarta vez
25 nov 2009 . Actualizado a las 11:57 h.La estampa a las nueve de la mañana en el entorno de las viviendas de promoción municipal de Tui es casi idílica. Una zona sin ruidos, en las proximidades de un colegio, a medio camino de cualquiera de los centros urbanos del entorno, a siete kilómetros de la autovía y pegada un parque infantil. A esa hora aún están las ventanas cerradas.
Al igual que en cualquier otra urbanización parece que, con el día, comenzarán a abrirse las persianas de las casi veinte viviendas que integran el complejo. Minutos después, solo lo hace una y rozando ya el mediodía, con la misma postal, la imagen se torna distinta.
Hace ya tres años que el Concello remató las obras de rehabilitación de este antiguo cuartel para ofertar a los jóvenes del municipio la posibilidad de emanciparse. Desde entonces, han pasado también otros tantos concursos de adjudicación que han dejado un reguero de potenciales propietarios.
Solo tres pudieron confirmar la compra en el primer sorteo; cuando el número de beneficiarios que cumplían los requisitos igualó el de los pisos. Corría entonces el mes de diciembre del 2007. La situación no ha cambiado tres años después, si no fuera porque, en suma, más de medio centenar de personas, que también cumplían los requisitos, se quedaron literalmente de puerta afuera porque no consiguieron el respaldo de los bancos. En algunos casos, solo precisaban 30.000 euros.
A los pisos no le faltan pretendientes pero formalizar el noviazgo se ha convertido en misión imposible por la crisis. «En cualquier otro momento nos los habrían quitado de las manos. Ahora, aunque tanto los potenciales beneficiarios como nosotros lo intentamos, es una odisea porque los adjudicatarios no consiguen la financiación», señalaba ayer Patricia Ricón, edil de Servicios Sociales, mientras visitaba los inmuebles.
Solo tres familias para dicienueve viviendas; un solo niño para el gran parque infantil y un piso adaptado para personas con discapacidad también vacío. Se buscan potenciales compradores para la comunidad de vecinos que se conjuraba contra la falta de oportunidades y la que se aventuraba como la más joven de la localidad.
La recesión ha frenado el proyecto pero no el interés. En el último concurso, cuando ya se abrió la mano, ampliando las bases para que pudieran acceder personas de toda España y elevando los ingresos máximos hasta cuatro veces el salario mínimo, nueve adjudicatarios batallaron hasta el final. No se firmó ninguna hipoteca. Las dieciséis viviendas salen de nuevo a concurso y a precio de coste. Entre 75.628 y 78.721 euros.