El Celta contará con Catalá en su reto de clarificar el panorama en Irún

X.R. Castro

VIGO

Los vigueses intentarán mantener su propuesta futbolística ante un Real Unión que está sufriendo en casa

31 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

David Catalá estará esta tarde en el Stadium Gal de Irún. El Comité Español de Disciplina Deportiva le concedió la cautelar al central del equipo vigués y jugará ante el Real Unión. La noticia, sin ningún tipo de argumentación, llegó a primera hora de la tarde de ayer cuando Andrés Túñez ya se encontraba en carretera rumbo a Hondarribia para entrar en la convocatoria.

Fue el colofón a una ajetreada semana que desemboca con el Celta retornado a la Liga, y lo hace en un partido que debe clarificar el panorama. Casi medio siglo después vuelve a Irún con la intención de tomar oxígeno en las profundidades clasificatorias ante un directo rival como el Real Unión. Al menos por el momento.

No servirá en esta ocasión de condicionante el cansancio derivado de la Copa del Rey. En todo caso el torneo ha sido un trampolín para Michu, que después de su recital del miércoles, debe ser la única novedad que se presume en el equipo además de la obligada de Vasco Fernandes en el lateral derecho en un defensa que apenas sufrirá alteraciones después de la buena nueva de ayer con Catalá. La única incógnita es cómo responderán las piernas después de doce horas en autobús, aunque los celestes han tenido día y medio para recuperarse.

Eusebio ha guardado a la práctica totalidad de su artillería pesada para sobrevivir del mejor modo al Stadium Gal, un campo de pequeñas dimensiones con la etiqueta de patatal para su césped. La abrupta orografía del verde no haría variar un ápice el método del pucelano. El entrenador quiere mantener su filosofía aún en las peores circunstancias y Trashorras y demás peloteros tendrán que atender tanto al bote como al rival. Controlar el balón y el partido a través del juego combinativo será de nuevo el enunciado esencial de la hoja de ruta.

A los irundarras les pasa como a los célticos. Tampoco están nada a gusto como locales, aunque al menos ellos han ganado un partido a costa del Castellón. Y aunque los mensajes apelando a la raza y a la rocosidad del recinto ya se han sucedido, lo que en otras temporadas era un escenario infranqueable en Segunda B -el curso pasado fue el filial celeste con un tanto de Ferrán el primero en asaltar el fortín- en el fútbol profesional se ha convertido en una especie de vergel en el que el Celta debe florecer.

Porque con el buen fútbol no basta. Es el mejor camino para el triunfo pero a los vigueses le urge salir del pozo cuanto el primer tercio de competición está a la vuelta de la esquina. Seguir con el paso cambiado podría acarrear graves problemas a un plantel cargado de juventud.

En la misma tesitura, aunque con menos presión está un Real Unión que necesita afianzarse cuanto antes en Segunda después de media vida lejos del fútbol profesional. Montoro y el vigués Rubén Durán serán las bajas del equipo fronterizo, que recupera a Gorka Brit, uno de los delanteros de referencia de la categoría. Nada de confianzas.