«Nunca quise ser bailarina, pero no podía parar»

La coreógrafa viguesa mantiene actualmente en cartel dos espectáculos con su compañía de danza, Dobre Xiro


Olga Cameselle es una de de esas artistas con más moral que el Alcoyano, capaz de vivir siempre en la cuerda floja con tal de no sucumbir ante la realidad para seguir haciendo lo que quiere hacer. Olga es bailarina y coreógrafa y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Galicia, algo que es casi más difícil que un cabriolé sobre las cuerdas de un tendedero, sobre todo, si la especialidad danzante pivota sobre el mundo de la danza contemporánea y lo hace desde hace ¡20 años!

En 1996, formó Dobre Xiro junto a Christiane Boullosa, la primera compañía profesional de danza en el sur de Galicia.

Cuando desapareció Dobre Xiro, Olga no tardó en concebir otro propósito y montó la compañía Disque Danza, que tiene en cartel dos espectáculos: E me deixo enlear y Des-memoria-2 y cuenta con bailarinas como Carmela Bueno, Leticia Alfaya y Olivia Maté. Cameselle tiene claro que el teatro no tiene por qué limitarse a un escenario, y por eso ha desarrollado varias iniciativas consistentes en llevar espectáculos a lugares poco comunes, como hicieron este verano en la galería Ad Hoc, o en intervenciones en la Casa das Campás de Santiago. El dúo de diseñadores de La Canalla son también cómplices fijos-discontinuos en este universo móvil: «Tenemos un vínculo creativo y de amistad muy fuerte. Nos entendemos muy bien».

Conscientemente, arqueóloga

La coreógrafa tampoco ha sido nunca estricta con las disciplinas: «Yo he estado habitando en el mundo teatral y en el de la danza desde los 80», indica. Y desde entonces ha tenido que apañárselas para continuar «haciendo de todo, en escena y en bambalinas, porque aún hoy, sobrevivir es complicado. En realidad, estar en este mundillo es una inconsciencia. Haces las cosas porque las necesitas hacer», reconoce. Y es que curiosamente, Olga Cameselle llegó al baile por una especie de inercia incontrolable: «Yo nunca quise ser bailarina, pero me vi abocada a ello. No podía parar. Lo necesitaba desde muy pequeña. Me gustaba y me expresaba bien con esto y mis padres vieron que me sentaba bien. Hay que escuchar por dónde te lleva la vida y escuchar tu propio impulso. Conscientemente, yo lo que quería era ser arqueóloga». De esa pasión enterrada le queda un enorme interés por la historia y porque no se pierda la memoria del pasado.

La supervivencia también se consigue a través de alianzas, y Disque Danza desarrolla múltiples planes en colaboración, por ejemplo, con Alfredo Rodríguez, responsable de A Factoría Teatro, «y no solo en el ámbito escénico, también en otro tipo de proyectos. El último está a punto de presentarse. Se trata de un proyecto de creación artística de Alfredo que se llama 6x6 , está destinado a nuevos talentos y se desarrollará en el Museo Verbum», avanza. El nexo físico de unión entre las dos compañías es A Artística, un local en la calle Barcelona que utilizan como contenedor de ambas formaciones para experimentación y ensayos propios, y formación. «No es una escuela ni tiene ese espíritu, pero sí damos clases de interpretación y danza y ahora vamos a compartir el espacio con dos músicos que van a impartir cursos de canto e instrumentos. Nuestro alumnado es fundamentalmente adulto, pero también tenemos clases de juego dramático para niños, que es como una introducción al teatro», explica.

Respecto a la relación de Vigo con la danza, Olga manifiesta su extrañeza ante fenómenos paranormales. «Ocurren cosas muy curiosas, han pasado por aquí profesionales muy destacados que desarrollaron un trabajo importante, pero no cristalizó. La artista recuerda el nombre del cubano Arnaldo Patterson, Amparo Martínez, Pere Jané, Marta Carrasco, Chevy Muraday, etc. «Hacer, sí, pero mantenerse, eso es otra cosa», opina.

Pasión sonora

La bailarina no es fetichista con sus objetos. La única pasión que reconoce, excepto una manía inconsciente por recoger conchas y piedras, es sonora. «En cuanto tengo algo de dinero, en vez de invertir en otra cosa no puedo evitar ir a comprar discos. Tampoco me considero una melómana, no me puedo permitir ciertas exquisiteces. Soy muy ecléctica y curiosa. Me gusta escuchar de todo, música tradicional de cualquier parte del planeta, música antigua y del medievo, jazz, rock, flamenco, contemporánea, electrónica, Hendrix, Joplin, Dexter Gordon o la Holiday, o el Stabat Mater de Pergolesi. Olga Cameselle no entra en el perfil metódico del coleccionista, pero tiene sus fidelidades y afirma que hay dos en su lista de favoritos: la banda británica Pentangle, y los escoceses The Incredible String Band.

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