Miembros de una empresa especializada consiguieron ayer reflotar la lancha que apareció envuelta en llamas en Baiona
08 oct 2009 . Actualizado a las 12:39 h.«Se tiveran deixado que ardera por completo, tería dado menos traballo». Es una de las frases que ayer se repetía en el puerto de Baiona entre los veteranos marineros que no quisieron perderse la repesca de la planeadora descubierta el pasado sábado en Cabo Silleiro.
Y eso, cuando aún eran las once de la mañana. Pero el operativo, coordinado una empresa de servicios náuticos utilizando la embarcación Latero Primero, con el apoyo de un miembro de la Policía Portuaria, «enganchó» también durante buena parte de la jornadas a decenas de curiosos que siguieron a pie de puerto las labores de reflotamiento de la nave.
Y no fue fácil pese a la veteranía de sus artífices. Un buzo enganchó la planeadora a la grúa y, con no poco esfuerzo y maniobra, se consiguió alzar la popa en algo más de una hora. El peso del líquido acumulado (más de dos toneladas) supuso un hándicap añadido que dilató el operativo hasta que finalmente, poco después de las doce del mediodía, los responsables de la operación consiguieron poner en posición horizontal la lancha y boca arriba.
Las labores se suspendieron entonces, con la planeadora atada ya, aún en el agua al casco del Platero Primero. La cantidad de líquido que albergarba hizo que la empresa, que previamente había colocado ya una barrera anticontaminación, optase por esperar a que llegara un camión cisterna para que pudeira aspirar su contenido y no arriesgar así la posibilidad de que se partiera y contaminara la bahía.
El camión llegó a las tres de la tarde y fue entonces cuando se pudo sacar todo el líquido de la embarcación, donde aún quedaban más de mil litros entre agua salada y combustible. Una hora después ya se había transportado al barco y, de ahí, al puerto, donde no suscitó menos expectación.
Decenas de personas se acercaron al muelle pese a la lluvia para ver la captura. Una embarcación semirrígida de ocho metros de eslora con tres potentes motores que, en conjunto y, antes de ser incendiados, sumaban 750 caballos de potencia.
Ahora será la juez encargada del caso la que decida sobre su futuro. La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para intentar esclarecer las circunstancias de un hallazgo que ya no es tan inusual en la comarca aunque, después de ver la que aterrizó en Nigrán hace ocho meses, ya nada asombra.