Una burra abandonada a su suerte

VIGO

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01 sep 2009 . Actualizado a las 16:19 h.

Nadie se hace cargo de su futuro o casi nadie. En el Concello de Vilaboa no saben qué hacer con una burra que llevaba varios días deambulando por el monte en A Graña, cerca del lago de Casto su extravío.

La Guardia Civil, el Seprona, el alcalde de Vilaboa y Protección Civil están al tanto de la aparición del animal y de su estado de desamparo, pero el equino todavía no tiene nuevo hogar. El Concello carece de instalaciones adecuadas para poder acoger a este animal y no existe ninguna organización en la comarca que lo haga.

Por ley el Ayuntamiento se ha convertido en el custodio legal de la burra y es su obligación velar por la seguridad tanto del propio asno como de terceros.

El procedimiento legal exige que el Concello, promulgue un edicto comunicando su aparición. En este bando se incluirá un plazo para que su propietario pueda hacer valer sus derechos sobre este equino. En caso de que nadie se haya personado haciendo esta reclamación ante el gobierno local, entonces el alcalde tendrá que convocar una subasta pública para decidir el futuro propietario. No obstante, el regidor local, José Luis Poceiro, todavía no tenía claro cómo solucionar este problema. Al parecer, todo podría pasar por la adopción del animal por algún vecino del municipio.

La burra abandonada en el monte seguía ayer por la tarde, sola y únicamente cuidada por una familia que vive en las proximidades, ellosson los únicos que se han preocupado por el equino. Le han provisto de agua y también de algo de comida.

Sin embargo, esta familia no tiene un lugar adecuado para poder alojar a la burra, que sigue durmiendo al raso y con la desprotección consiguiente en caso de agresiones de vándalos o de perros salvajes.

Precisamente uno de los vecinos, Eva Carregal, fue quien dio aviso al 112 sobre este caso de abandono. Ayer la madre de la joven confirmaba que poco habían cambiado las cosas desde el pasado viernes. «Come de lo del monte y lo que le echamos nosotros como mondas de patatas», explicó la mujer. También señaló que el animal había sufrido aparentemente mucho de sed. «Le llevamos agua y el primer día bebió muchísima, pero ahora casi no bebe», puntualizó.