Vigo se baña en O Berbés

VIGO

08 jul 2009 . Actualizado a las 11:38 h.

Hace poco más de un siglo, Vigo descubría los baños de mar. Las playas, hasta entonces, eran lugar para la pesca, para recoger algas con que fertilizar las tierras, fondeadero de embarcaciones y, a veces, como en las Cíes, cementerio donde enterrar a los muertos. A nadie en su sano juicio se le ocurría ir a darse un chapuzón o a broncearse. Pero el «progreso», la idea de moda a partir del XIX, trae nuevas modas y los vigueses descubren su litoral como lugar de recreo.

Acudir a Samil, a O Vao o a Saiáns, hoy emblemáticas, suponía emprender un largo viaje. Así que la moda playera surgió en pleno centro, junto a las mismas murallas.

La primera casa de baños de Vigo la fundó, en 1860, Norberto Velázquez Moreno, un riojano afincado en la ciudad que erigiría también un gran teatro, en la actual plaza de la Constitución. Aquel primer balneario estaba situado junto a las baterías de A Laxe, donde hoy se levanta el hotel Bahía, y ofrecía remojarse en el mar y también, baños de agua caliente, en cómodas piscinas. La idea triunfó y surgió la competencia. El industrial Clemente Soto abría en 1896, en O Berbés, junto a la calle Real, el balneario «La Iniciadora», que además de los baños programaba conciertos y festivales de danza. El éxito le permitió ampliar las instalaciones en 1898, pero la construcción del malecón eliminó el acceso al mar y sabemos que, en 1906, «La Iniciadora» ya sólo se dedicaba a los baños termales, aún con buena afluencia de público.