«Las cantantes de jazz ya no existen»

VIGO

La vocalista francesa clausuró ayer el Ciclo de Jazz de la Fundación Barrié

22 may 2009 . Actualizado a las 11:52 h.

La vocalista francesa Laïka Fatien (Paris, 1968) clausuró ayer en Vigo el Ciclo de Jazz de la Fundación Barrié, un certamen consolidado que ha realizado en los últimos años una apuesta decidida por el público vigués en reciprocidad a su interés por este género. Fatien llenó el Teatro Salesianos, sede del ciclo, en un concierto centrado en su último trabajo, Misery. A tribute to Billie Holiday , publicado el año pasado, aunque también interpretó tres temas de su primer disco, «una excepción en deferencia a un amigo que vive aquí», explicó. La cantante y actriz llegó a la ciudad por la mañana y habló, en perfecto español, de su modo de entender la música.

-Usted hizo teatro en Madrid con Paco Mir. ¿Habla tan bien castellano a raíz de esa experiencia?

-No. Mi abuelo es de Málaga. Mi madre lo hablaba un poco y además lo estudié en el instituto.

-¿De qué modo ha marcado Billie Holiday su carrera? ¿Fue su primera conexión con el jazz?

-Así es. La primera vez que la oí, sin entender bien las letras de sus canciones, tenía 10 u 11 años. Yo empezaba a estudiar inglés en la escuela. Más tarde, a los 16 años, cuando murió mi madre, la volví a oír y la escuché por primera vez, entendiendo lo que decía. Para mí no solo fue mi primera conexión con el jazz, sino también conmigo misma. Ella me ha ayudado mucho.

-¿Qué es lo que más le fascina: su voz, su personalidad, su vida?

-Lo que más me interesa es su forma de contar historias. Lo hacía como nadie. Bueno, Carmen McRae también lo hacía. Es también de esa escuela. Y Abbey Lincoln. Bueno, hay cinco. También está Shirley Horn y Nina Simone.

-¿Seguro que no hay más?

-Seguro (risas).

-¿Para usted las letras están por encima de la calidad vocal?

-Claro. Hay quien dice que los cantantes somos instrumentos, pero antes de eso decimos algo y saber contarlo es lo que más me interesa. Un instrumentista puede estar buscando un sonido, pero una voz no, aunque tiene que ser agradable, claro.

-¿Usted también es actriz cuando canta?

-¡No! Todo lo contrario. Me niego a eso. No actúo cuando canto. Es una lucha que tengo siempre con los que trabajan conmigo, y no quiero y nunca lo haré. Son dos cosas distintas y es un deber para mí no actuar. Puede ser incluso ridículo, por ejemplo, ponerme en la piel de Billie Holiday. De hecho la primera idea de este homenaje era hacerlo en teatro y años después me di cuenta de que era demasiado grande para mí y terminó siendo un disco.

-¿Por qué negaba antes con la cabeza ante su definición como actriz?

-Porque soy perfeccionista y no puedo decir que soy actriz aún. Me faltan muchos años de trabajo para eso. Como no puedo decir tampoco que soy una cantante de jazz. Soy una cantante que canta jazz. Las cantantes de jazz ya no existen. La única que queda es Abbey Lincoln y está en el hospital. Después de ella, se acabó. Hay músicos, pero no cantantes. Y no habrá más.

-¿Por qué?

-Porque no vivimos en la misma época. El jazz no es solamente una música. Es una forma de vivir y ya no vivimos las mismas cosas ahora.

-Está Diana Krall y algunas otras...

-Bueno... Cantan jazz. No son cantantes de jazz.

-Para usted, ¿qué llegó primero, la canción o la actuación?

-La canción. Empecé a estudiar teatro cuando mi primer hijo tenía 6 meses y lo llevaba conmigo a los conciertos. De repente no quería cantar y no hacía buenos conciertos, así que decidí parar durante casi cuatro años. Quería estar con él. La canción no me llenaba y el teatro sí. Era más profundo. Cuando nació mi segundo hijo empecé a hacer menos teatro y volví a cantar. Tampoco hago muchos discos. No se puede presionar. Un disco es vida y hay que tener tiempo para vivirla.