Un chino acepta seis meses de cárcel por piratear 90 videojuegos de Game Boy pero ve injusto pagar 2.700 euros de indemnización
04 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Un joven de nacionalidad china, Weing B.G., aceptó ayer por conformidad un castigo de seis meses de cárcel por un delito contra la propiedad intelectual, así como una multa de 1.080 euros por piratear 90 videojuegos de la serie Game Boy de la marca japonesa Nintendo. Sin embargo, como solo pudo vender cuatro copias, se negó a abonar la indemnización de 2.700 euros que le reclama la compañía de videojuegos por el total de la mercancía decomisada.
La compañía japonesa, que tiene una sede en Madrid, cifra en 2.700 euros el daño a su imagen que ocasionaron estas copias ilegales, así como el lucro cesante, el dinero que dejó de percibir si las copias fuesen legales y hubiesen sido vendidas al precio de mercado. Los peritos de la empresa cifran que una copia legal se vende al público entre 35 y 40 euros, precio en el que va incluido el coste de distribución, la investigación y la publicidad. De esa cifra, hay que descontar los costes de fabricación, dado que corrieron a cargo del pirata, que los hizo con métodos caseros y con su propio material.
Baja calidad
Además, los expertos en videojuegos sostienen que la calidad de las carátulas de los juegos originales que fueron pirateadas e impresas eran de baja calidad, lo mismo que la grabación. Eso se traduce en una queja por daños a la imagen del producto.
El implicado, auxiliado por una intérprete china, no cuestionó el precio de cada copia legal a 30 euros. Lo que le parece injusto es que le obliguen a pagar una indemnización por las 90 copias ilegales que la Guardia Civil le decomisó. El joven alega que, en realidad, solo vendió cuatro ejemplares y el resto, 86, quedaron sin distribuir. Por ello, le parece más justo indemnizar a Nintendo con los 120 euros que correspondería al material efectivamente vendido.
Ante este desacuerdo, ambas partes iniciaron un regateo en los pasillos, incluso con llamadas de consulta a la central de Madrid. El pirata alegó que andaba muy mal de dinero y se ofreció a pagar la mitad de la indemnización o menos. Por el contrario, la multinacional no bajaba de 2.000 euros.
Finalmente, la indemnización se excluyó del acuerdo por conformidad que se limitó a la cárcel y la multa y que se cerró ayer en el juzgado de lo Penal número 3 de Vigo. El acusado no irá a prisión por tratarse de una pena inferior a dos años y por carecer de antecedentes.
El acuerdo sobre la cifra de la indemnización se pospuso hasta el día de ejecutar la sentencia.