Los ricos tampoco compran», reza un eslogan acuñado durante la presente crisis por comerciantes e industriales. Y la demostración empírica podría ser el hundimiento de una de las referencias gallegas para el mercado de las viviendas de lujo, la viguesa Viuconsa. La onda expansiva del ladrillazo se ha cobrado esta nueva víctima, que presentó suspensión de pagos por sorpresa hace pocos días y abrió un concurso de acreedores.
La promotora, que acumula 30 años de experiencia en el sector, y que siempre se ha movido en la máxima calidad y en zonas o edificios emblemáticos de varias comunidades, deja viviendas de lujo inacabadas o por vender en Vigo, Sanxenxo, Arousa o Ribeira. También en Castellón o Toledo.
En su caída amenaza con arrastrar a una de sus participadas, Eurometropolitana, con quien mantiene créditos compartidos para algunas de las urbanizaciones incompletas en A Coruña, Sanxenxo y Arousa. Grupos residenciales como Costa Malpica (Bergantiños), Playa Arousa (Ribeira), Parque Atlántico (A Coruña), o Areas (Sanxenxo) figuran todavía en sus catálogos comerciales. Viuconsa mantiene en Vigo edificios históricos en rehabilitación, como Urzaiz 25 o Venezuela 78. Y promovió o mantiene en proceso de comercialización residenciales como el Montecelo o el de Canceleiro; además de edificios como Luis Taboada (en la calle del mismo nombre) o Mercado (en el barrio de O Calvario). La empresa llegó a superar los 200 empleados -la mayoría temporales- en pleno apogeo constructor. Hoy mantiene 11 en sus oficinas de la Avenida de Madrid. Integrada en Innovem de Inversiones, con el que comparte accionistas, llegó a superar los ocho millones de euros de facturación en el 2006. El 2007, el grupo de empresas cerró ya en pérdidas. Y el pasado ejercicio, la crisis acabó por hundirlo, lastrado por los acreedores.