El día en que los árboles volaron

L.?V.

VIGO

El temporal no dejó en Vigo grandes sucesos pero sí infinidad de emergencias

26 ene 2009 . Actualizado a las 19:05 h.

Si bien Vigo y su entorno no sufrieron tanto como otros lugares de Galicia las consecuencias del temporal, las centrales de emergencias de la zona sí estuvieron colapsadas por las llamadas relacionadas con el mal tiempo. Árboles caídos, vallas de publicidad rotas y contenedores rodando a su libre albedrío formaron el agitado y ventoso día de toda el área viguesa.

Fue un día en el que el desprendimiento de un árbol impidió la circulación en un carril de la autovía de Tui (A-55) durante unos diez minutos. Sucedió cerca de las dos de la madrugada del ayer, en la salida del kilómetro 29. El Grumir tudense retiró el árbol caído después de que un conductor avisara a la Policía Local.

También Redondela sufrió el corte de varias carreteras por desprendimientos de árboles: uno en Reboreda y otro en la carretera de Portela. El primero afectó a un tendido eléctrico. Incluso en la Nacional 550, que une Vigo y A Coruña, una valla publicitaria cayó sobre un carril e impedía circular en un sentido, durante la madrugada.

Pero los árboles cayeron hasta en la propia ciudad. El parque infantil de la avenida de Castelao tuvo la buena suerte de que cuando uno de los eucaliptos se vino abajo no había ningún niño columpiándose. Pasado el mediodía, el tronco seguía allí, y entre su presencia y el mal tiempo, ningún padre se animaba a llevar a sus críos. Otro tronco se había venido abajo de madrugada sobre unos coches aparcados en esa misma calle. Y otro más cayó en la carretera provincial. Por si fuera poco, los bomberos talaron parte de otro que dudaba si caer o seguir en pie en Álvarez Blázquez. Todos, sin daños personales.

El sábado y el domingo estuvieron separados por una noche de perros. Los conductores la sufrieron. Especialmente, uno que se empotró con su coche contra el quitamiedos de la autopista AP-9 a las 8.00, en el kilómetro 151, si bien no revistió gravedad. U otro que llevaba un ciclomotor por A Gándara, en Tui, y que se salió de la vía. Claro que este hombre al principio se negaba a ser atendido por los servicios sanitarios y, según testigos presenciales, iba bajo los efectos del alcohol.

La publicidad amenazante

Las vallas publicitarias volaron. En la avenida de Madrid fue necesario que los bomberos retiraran varias que amenazaban con desprenderse. También las tejas de un edificio de la avenida de Galicia, o las uralitas del techo uno de Alexandre Bóveda y otro en la calle Vilagarcía. En Coia, el centro San Francisco se encontró con la valla completamente doblada y en Colón cayeron cristales de un edificio.

En Tui el Grumir tuvo que rescatar a Cris, una lancha que a las nueve de la mañana estaba prácticamente hundida por el agua que le entraba. En Oia se quejaron de que el viento llevaba la espuma del mar a las casas. Y más al sur, en A Guarda, el Grumir se encontró con varios pinos tirados en diferentes puntos del municipio. El supermercado Dia no podía abrir la puerta porque la valla quedó metida hacia adentro. En el EFA de A Cancela (As Neves) se hundió el porche.