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Miguel Pérez Cuesta Michu se estrenó con un gol de extrema dificultad. Marcando de cabeza casi desde el borde del área. No es el primero que aprovechando su envergadura (mide 1,85) marca desde las alturas, los anteriores fueran en el filial, aunque lejos de considerarse un especialista del juego de cabeza apunta que no es una de sus especialidades.
No puede decirse que su gol del sábado fuese obra de laboratorio. Puede incluirse en el apartado de la estrategia, pero el realidad fue el primer tanto a balón parado del Celta en esta Liga. Nada más. Michu admitió que «no estaba ensayada, fui al remate y tuve la suerte de que me cayera a mi, de que Roberto pusiera un gran balón y yo pienso que también es mucho mérito de él».
El balón salió como un obús de su cabeza tras el servicio del lucense. Estaba al borde del área grande, pero la fuerza del remate hizo al balón describir una parábola para superar a Mario Ruyales. Unos quince metros por los aires. El asturiano no era consciencte de ello: «Me han dicho que estaba bastante lejos para ser de cabeza. No me lo esperaba pero me salió bien y estoy muy contento».
Teniendo en cuenta su celebración llevándose la mano a la cabeza, podría pensarse que sonaba a reivindicación. Máxime manejando su explicación de ayer: «En la estrategia no se cuenta mucho conmigo y según salí al campo Ricar me dijo mete gol que tenemos un córner a favor, y en ese córner no, pero en la siguiente entró». Descubrió que el segundo de Pepe Murcia siempre le mete «caña» con la estrategia.
Pero lo de dominar el juego aéreo no puede estar más lejos de la realidad. Aunque la temporada pasada en Segunda B consiguió más de un tanto de cabeza en Barreiro, considera que el fútbol aéreo es más su talón de Aquiles que su virtud principal: «Por mi altura tengo más opciones de tocar el balón, pero no voy muy bien de cabeza. El año pasado metí alguno de cabeza, pero no es una de mis especialidades».
Curiosidades del fútbol, Michu se fue a estrenar como goleador justo el día que volvía al banquillo después de un período como titular al lado de Rosada. El ovetense es el primero en recordar una y otra vez la competencia que hay en medio campo: «Somos mucha gente en medio campo y todo el mundo merece tener una oportunidad, todo el mundo está entrenando, compitiendo bien, cuando sale al terreno de juego lo hace bien y es difícil. Me tocó quedarme en el banquillo, tuve la suerte de salir unos minutos y conseguir un gol que desatascó un partido que se había puesto complicado».
Dentro de esta competencia destacó el papel decisivo que había ejercido el banquillo ante el colista. Los tres relevos tuvieron un rol relevante: «Todo el mundo está aportando, cuando tiene sus minutos lo hace bien. Ghilas anotó un gol, Roberto Trashorras participó directamente en los dos goles y yo tuve la fortuna de marcar el primero. Todo el mundo aprieta aunque sea desde fuera».
Situación clasificatoria
Y de que todo el mundo esté sumando se beneficia sobre todo el equipo con un vuelco en su situación clasificatoria: «La verdad es que sería impensable hace dos meses. Estamos espabilando muchísimo. Si llegamos a comenzar mejor ya estaríamos ahí arriba».
En el mundo del fútbol hay diversas teorías sobre la opción de instalarse en ascenso a mitad de temporada. Algunos consideran que es un gasto innecesario y que lo importante es estar bien posicionados. Michu no es de esos: «Por supuesto que estamos ilusionados. El objetivo es estar entre los tres primeros el último partido de Liga, pero verte ahí arriba en la clasificación es un buen síntoma y quiere decir que estamos haciendo las cosas bien. A quien no le motiva estar en ascenso, pensando que la próxima temporada puedes competir el Primera División».
Pero para conseguir el campeonato invernal sabe que se medirán a un Murcia mucho más fuerte que cuando el partido fue suspendido a finales de diciembre: «Ellos tienen buen equipo. Son un recién descendido de Primera División y están aprovechando el cambio de entrenador». Sin confianzas.