«El Museo do Mar no quiso mi colección que ahora tiene Santiago»

El malacólogo mundialmente reconocido la donó a la universidad compostelana


La medicina fue la vocación temprana de Emilio Rolán Mosquera (A Guarda, 1935). Pero ya ejerciendo como doctor y por casualidad, empezó a interesarse por los moluscos. «Me inicié en Pobra do Caramiñal, cuando trabajaba allí. Recogía conchas para decorar cofres y un día leí en una revista médica que un coleccionista pedía conchas del Atlántico y le envié un lote. Él me contestó y me mandó a su vez otro lote del Mediterráneo. Me encontré sin querer con una pequeña colección», recuerda. A partir de ahí se compró un libro y empezó a ordenarlas. Al volver a Vigo, en 1965, nació una colección que ha crecido hasta convertirse en una de las más importantes del mundo. «En principio no tenía más aspiración que reunir unas cuantas conchas y ponerles nombre, pero luego empezaron a surgir problemas de determinación. Encontraba ejemplares que no venían en los libros y me puse a estudiarlos». Ahí, sobre 1978, y tras un viaje a Cabo Verde, arrancó su dedicación como investigador. En 1980 hizo su primera publicación (lleva más de trescientas) y se centró en este aspecto más que en la recopilación de caparazones de moluscos en mares y ríos.

Rolán, que fue jefe de Pediatría en el Instituto Social de la Marina durante más de diez años y del de Povisa durante más de veinte, se jubiló hace una década y ahora tiene todo el tiempo del mundo para dedicarse a una de sus grandes pasiones: la malacología. La mayoría de los fondos de su colección -que grosso modo calcula que supera los cinco millones de piezas- proceden de los más de 60 viajes que ha realizado a 35 países de todo el mundo participando en más de una veintena de expediciones, sobre todo en Cuba y Cabo Verde. En su haber científico e investigador tiene publicados más de medio millar de nombres de especies descubiertas y descritas por él mismo. Entre ellas, una específica de Vigo, la Onoba Vigoensis . Emilio Rolán, que se doctoró en Biología en 1992, también ha sido profesor en las universidades de Santiago y Vigo, y es autor de numerosos libros y publicaciones científicas.

Museo de Historia Natural

Su colección podría llenar un museo, y de hecho, a punto estuvo de formar parte de los fondos del Museo del Mar. Pero fue rechazada. Inicialmente, su colección iba a integrarse en el museo vigués cuando se empezó a gestar. Rolán fue nombrado gestor del futuro museo y se acordó la donación de su colección. Años después, cuando Zona Franca entra en el proyecto, el plan cambia para inclinarse por una temática relacionada con la economía y la industria del mar, relegando la biodiversidad al mínimo. «Entonces la colección ya no les interesó. No la quisieron y ahora la tiene la Universidad de Santiago», relata. Rolán se desvincula de la iniciativa y busca otras entidades públicas que acojan su colección. Así, en el 2003 firma un convenio con la universidad compostelana y cede sus fondos a la institución dentro del Museo de Historia Natural.

La pesca submarina y la fotografía son otras de sus pasiones. Rolán bucea, se mete en cuevas, toma imágenes submarinas in situ y en el laboratorio con microscopio electrónico. No compra nunca piezas. «Hay muchas falsificaciones», afirma el experto.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos

«El Museo do Mar no quiso mi colección que ahora tiene Santiago»