Los rumanos de Vigo buscan un cura. Son una colonia cada vez más numerosa. Comen, trabajan, duermen, pasean, ven la tele, se relacionan, compran, cenan, van a la playa, conducen, hacen deporte y leen el periódico en Vigo. Algunos incluso procrean en la ciudad. Pero cuando llega el momento de la verdad, no hay nadie que bautice a sus hijos en su religión. No hay en todo Vigo un cura ortodoxo.
Se lo contaron al obispo de la diócesis española. La Asociación de Inmigrantes Rumanos de Vigo, presidida por Mircea Drosu, habló con el prelado para reclamarle el ansiado sacerdote -lo llaman «preot»-. Pero a Monseñor Luka, que vive en Madrid, no le pareció una necesidad tan perentoria y aseguró no tener constancia de que hubiera tal carencia y tal demanda.
Por ello, la Asociación de Inmigrantes Rumanos acaba de emprender una campaña de recogida de firmas. Mircea Drosu pide a sus compatriotas que se acerquen por el bajo de Doctor Carracido, 27 y suscriban la petición que acabarán dirigiendo a las autoridades de la Iglesia Ortodoxa en España para que envíen un sacerdote al sur de Galicia.
La única alternativa que les queda a los rumanos que quieren casarse, bautizarse o incluso morirse reconfortados por sus sacramentos, es desplazarse hasta Asturias. Allí está el sacerdote más cercano de la religión cristiana ortodoxa. «No somos católicos, no nos valen los bautismos católicos», explica Drosu.
En Vigo hay 704 rumanos, según los datos del padrón municipal, y 403 según el INE (a 1 de enero del 2007). La asociación que aglutina a este colectivo calcula que son, al menos, el doble. Unos 1.500, dice Mircea Drosu, que aclara que aún hay muchos que todavía no se han empadronado. Esa entidad nació a mediados del año pasado para luchar por sus intereses comunes. Creen que de la llegada de un sacerdote ortodoxo se beneficiarían, además de los rumanos, los nacidos en otros países.
Y un cónsul
El crecimiento en el número de rumanos que llegan a Galicia es tan grande que la asociación viguesa incluso se plantea reclamar al Gobierno de su país que cree un consulado, preferentemente en Vigo, aunque podría ser en Santiago o A Coruña, donde también hay colectivos importantes. Pero esperan que, para cuando llegue el cónsul, ya se puedan bautizar aquí.