La ministra de Medio Ambiente reclama ante Touriño que sea la ex concejal María Luisa Graña la presidenta de Zona Franca
28 abr 2008 . Actualizado a las 11:41 h.Cuando fue elegida ministra por primera vez, Elena Espinosa aseguraba no tener en mente más acción política que la que José Luis Rodríguez Zapatero le había encargado en Agricultura y Pesca. No se veía a ella misma en las luchas internas del PSOE, sacando codos y moviendo peones. Pero con el tiempo, todo puede llegar a cambiar. Y no es que Elena Espinosa se haya lanzado a trazar su carrera personal en las filas socialistas, pero su ratificación en el cargo, su recién adquirida condición de portadora de una supercartera y, sobre todo, el hecho de haber sido junto a Carme Chacón los únicos miembros del Ejecutivo (Zapatero incluido) que consiguieron que el PSOE subiera en votos allí donde un ministro se presentaban como cabeza de lista, han dado a la política ourensana afincada en Vigo nuevos bríos y argumentos para plantear sus exigencias.
Y así lo quiso demostrar la ministra el pasado fin de semana en Ourense en la cena de celebración de los resultados electorales de las pasadas generales que ha llevado a Emilio Pérez Touriño a reunirse con los suyos sucesivamente en las cuatro provincias gallegas. En la mesa presidencial, y con tono muy serio, dicen que casi igual que el que emplea para negociar en Bruselas, la ministra hizo una advertencia clara y diáfana. Ante las miradas atónitas de los elegidos comensales exigió para sí la cuota determinante para elegir al sustituto de su buen amigo Francisco López Peña al frente de la Zona Franca de Vigo.
Quienes escucharon la misiva, aseguran que no dejó resquicio para la negociación al espetar que la ex concejal viguesa María Luisa Graña tiene que ser la nueva presidenta del consorcio. Para Espinosa, Graña es la persona que necesita la agencia de desarrollo viguesa por su experiencia en gestión: primero como secretaria general del Puerto de Vigo y ahora como delegada de la empresa pública de trabajos agrarios y medioambientales Tragsa. Espinosa insistió a Touriño en que este es el momento de Graña, recordando al presidente sus propias palabras sobre la ex concejala olívica y su falta de sitio en la candidatura que el PSOE presentó a las pasadas elecciones generales a causa del perfil técnico de la ahora aspirante a la Zona Franca.
El discurso de Elena Espinosa no tuvo respuesta ni del presidente de la Xunta ni de ningún otro de los integrantes de la mesa presidencial, por lo que la incógnita quedó en el aire, al más puro estilo Esperanza Aguirre.
El caso es que Graña, además de formar parte del círculo de amistades de López Peña, también tiene una buena relación con el ex alcalde de Baiona, Luis Carlos de la Peña, el otro gran candidato para el consorcio. Él ya ha sido sondeado para tal fin por el propio José Blanco, como antes lo había sido para vicepresidir el puerto de Vigo con Abel Caballero. Pero parece que el puesto no acaba de convencer del todo a De la Peña, consciente del pulso de fuerzas que se cierne sobre la Zona Franca. El ex regidor de la villa real tiene su mirada puesta en la Sociedad del Suelo de Galicia (Sigalsa), firma participada por el Sepes y encargada de buscar y promover suelo industrial, incluso donde no llega la Xunta.
Si hay que ir a Zona Franca se va, vino a decir De la Peña, pero hay destinos para él más apetecibles y menos demandados, por lo que no le importaría dejar hueco para los que quieran ocupar el sillón que deja libre López Peña.
Por si ocurre lo mismo que en el 2004, no son pocos los que apuntan a Pedro Solbes como el arbitro que puede dilucidar la incógnita. Si entre Ventura Pérez Mariño y Abel Caballero, el ministro de Economía eligió a Francisco López Peña, ahora podría coger la misma petenera y echar mano de un técnico puro y duro como José Antonio Delgado Arce. El antiguo delegado de Hacienda en Vigo y director del Igape, inspector y auditor, cumple a la perfección el perfil de Solbes para el puesto, y además conoce la casa, pues fue vocal de Zona Franca, y también del puerto.