Aquella fiesta que se hizo pesadilla

Víctor López

VIGO

El Celta vuelve a Chapín donde solo jugó un partido oficial y lo ganó por 1-3 pero la alineación indebida de Toni Moral provocó que perdiese 3-0 y aplazó su ascenso

05 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Año 2005. Mes de junio. El Celta juega su primer partido oficial en el nuevo estadio de Chapín. Quedaban tres jornadas para que concluyese el campeonato. El equipo vigués venció por 1-3 y selló en el campo su regreso a Primera. Celebración en la Praza de América y en Jerez, pero unas horas después todo se iría al traste.

El club vigués no podrá olvidar su último paso por Chapín porque significó una gran fiesta con un final inesperado. La denuncia de varios clubes de la alineación indebida de Toni Moral provocó que los celestes viesen como un partido que habían ganado por 1-3, lo terminasen perdiendo por 3-0 tras el fallo de los distintos comités.

Este sábado en Chapín puede que solo quede en el bando vigués, menos de tres años después, Jesús Perera. El delantero extremeño fue protagonista aquel día porque marcó el segundo gol del Celta y posteriormente fue expulsado cuando ya se encontraba en el banquillo -había sido sustituido por el argentino Sava-. El otro futbolista que queda en la actual plantilla viguesa es Canobbio. El uruguayo marcó dos tantos aquel día y fue junto a Perera uno de los grandes protagonistas de aquel ascenso. El uruguayo es probable que esta vez no pueda estar ante el Xerez por su esguince de rodilla.

Pertenecientes a la plantilla también queda Pinto, que aquel día jugó y le paró un penalti a Mena, pero que ahora está cedido. También está el caso de Borja Oubiña que sigue siendo propiedad del Celta. No estuvo en aquella cita de Chapín por lesión.

En el bando jerezano los supervivientes de aquella cita serán algunos más. Quedan los dos laterales, Francis y Mendoza, y los centrocampistas Pedro Ríos y Moreno. Aquel bloque andaluz aspiraba al ascenso pero se quedó muy lejos de las primeras plazas.

La afición local

El Celta llegó a ver aquel día como la afición del Xerez, los andaluces no se jugaban nada, se entregaba a la viguesa y cantaban juntos: «El Celta, es de Primera». Los seguidores locales sabían que el ascenso del club vigués perjudicaba a su eterno rival, el Cádiz, y no dudaron en sumarse a la fiesta de un estadio semivacío. La celebración celeste continuó tras el partido en el hotel, que curiosamente, está integrado en el propio estadio de Chapín.