Guayre confía en saldar la deuda pendiente que tiene con el Celta

J. V.

VIGO

El camino de Guayre en el Celta está lleno de muchos tramos, largos, de túneles, y muy poquitos de luz, desde que firmó por el club vigués el 5 de junio del 2006. Un año y medio después está luchando por salir de su enésima lesión.

Todos los entrenadores que ha habido en el Celta desde su fichaje (Fernando Vázquez, Hristo Stoichkov y López Caro) han querido contar con el canario. Le reservaban un puesto como titular, tal era su confianza en el rendimiento que podía dar como celeste.

Pero las lesiones se han cebado con él y no le han dejado tener continuidad. En año y medio no acumula más que 561 minutos en partidos oficiales. Ha participado en 18 partidos, cinco de ellos como titular. Y le marcó un gol al Recreativo de Huelva en Balaídos en partido de Liga de la pasada temporada.

En Cádiz jugó el pasado mes de diciembre su último partido como celeste. No regresó. Se quedó allí tratándose con el afamado fisioterapeuta Lorenzo Buenaventura. Los tobillos que tanta lata le han dado desde la pasada temporada finalmente le obligaron a pasar por quirófano para ser sometido a una artroscopia en ambos.

Tras la fase de recuperación ha regresado a Vigo para iniciar la fase final de la misma. Ya toca balón sobre el césped de A Madroa y en un par de semanas se reintegrará al trabajo de grupo. Vuelve a ver la luz al final de un túnel, aunque con tantas desgracias seguidas necesita recuperar también la confianza en sí mismo y no quiere precipitarse: «Quiero entrar con seguridad, no quiero volver a fallar», destacó el delantero canario.

Quiere creer que esta vez la solución a sus males será definitiva: «La raíz del problema partía de los tobillos y ahora está solucionado, solo queda fortalecerlos», apuntó ayer Guayre.

No oculta sin embargo su enorme deseo por volver a sentirse futbolista y saldar así la deuda que tiene con el Celta, pues en más de año y medio no ha podido demostrar sus cualidades.

Mileurista por minuto

Antonio Guayre es seguramente uno de los fichajes menos rentables de la historia del Celta. Cuenta con una de las fichas más elevadas de la plantilla, pero aunque su ficha fuese de las medias ya habría ganado hasta la fecha más de mil euros por minuto jugado.

Por eso tiene una espinita clavada. «Yo vine aquí a jugar. Todos los entrenadores han querido contar conmigo y no ha podido ser. No puedo volverme loco cuando entre, pero quiero ayudar y aportar cosas, mi granito de arena, para que el equipo esté donde todos queremos, porque desde que llegué no he podido aportar nada», declaró ayer el futbolista céltico.

Sobre la situación del equipo comentó que le falta «encadenar un par o tres victorias seguidas, que es lo que han hecho los equipos que están arriba, para acabar de engancharnos a los puestos de cabeza, si no no hay manera», añadió.