Vivir sin hacer esfuerzos no es el chollo que muchos suponen. Para quienes sufren la enfermedad de McArdle, vivir sin hacer un esfuerzo en una condición indispensable y una limitación difícil de sobrellevar. «Es una enfermedad metabólica, benigna y hereditaria, producida por la acumulación de glucógeno en el músculo. Esto ocasiona una intolerancia elevada al ejercicio físico, que acarrea dolores, cansancio y calambres», explicaba ayer en el Xeral la neuropatóloga Carmen Navarro, minutos antes de participar, junto a la neuróloga Susana Gómara, en una charla sobre una dolencia tan escasamente conocida como poco habitual.
Lo certificaban en el colectivo que organiza la cita, la Asociación Gallega contra las Enfermedades Neuromusculares. «La prevalencia es baja. Es una enfermedad genética, hereditaria, que se engloba dentro de los 150 diagnósticos distintos que hay de la glucogenosis», apuntaba Juan Luis Bouvy, presidente de la agrupación.
«Actualmente no existe ninguna terapia específica para el tratamiento de la enfermedad, aunque la calidad de vida puede mejorarse evitando esfuerzos intensos y controlando el régimen alimenticio», explicaba la doctora Navarro antes de un encuentro que reunió a una decena de familiares de afectados. Conocieron los últimos avances diagnósticos y terapéuticos relacionados con una dolencia que afecta en Galicia a 35 familias, a las que el Servizo Galego de Saúde realiza una seguimiento pormenorizado a través del centro de neuropatologías del hospital del Meixoeiro, que es referencia en la comunidad para aquellos que sufren las limitaciones de una vida sin esfuerzos físicos.