Llegadas, estancias y despedidas

La Voz

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Sí, igualito que una isla. Así se sintieron Carlos Bardem y Beatriz Rico en el Balneario de Mondariz. Llegaron de incógnito y se fueron de la misma guisa. Pidieron discreción y discreción tuvieron. Lo cual no significa que se pasaran los tres días de estancia recluidos. Ni mucho menos. A pesar de la lluvia, no perdonaron largos paseos diarios por los alrededores. Visitaron los rincones turísticos y también los otros, quizá buscando inspiración o, aún mejor, escenarios para una próxima película. O quién sabe si para un relato. No hay que perder de vista que Carlos, al margen de la vena cinematográfica, sí, esa misma que parece llevar aparejada el apellido, ha demostrado que también domina la literaria. A su Buziana o a sus Muertes ejemplares me remito. Pero en lo que estábamos, la feliz pareja tenía reservadas las noches (en el balneario, digo) para el Palacio del Agua. Según confesaron, resultaba de lo más placentero disfrutar de masajes y chorros acuáticos mientras, sobre la cúpula que cubre el recinto caían chuzos de punta. Eso sí, la última noche (la del sábado) la reservaron para conocer la marcha de Vigo la nuit. Que no sólo de relax vive el hombre. En resumidas cuentas, se fueron con las pilas cargadas. Falta les hacía, porque a estas horas deben de andar ya por Buenos Aires, donde están a punto de iniciar nueva película. Con el buen sabor de boca que dijeron llevar, no me extrañaría que, cuando regresen a España, repitan placeres mondarizanos. Pues sí, mientras unos vuelan por motivos de trabajo a tierras argentinas, una pareja de aquellos lares (que ahora reside acá) asistía a un más que esperado y feliz aterrizaje, el de la cigüeña. Éste se produjo el viernes y, como mandan los cánones, encontró al padre, el céltico Diego Placente, de los nervios. También como mandan los cánones, aquéllos se pasaron en cuanto tuvo a Mía (que así se llama la pequeña) en los brazos. Es el primer retoño del futbolista y de Julieta Rubinstein. Supongo que uno de los primeros regalos que habrá recibido será el carnet de socia del Celta. La progamación de otoño en uno de los locales con más enjundia de O Porriño baja el telón. Lo hará mañana con una actuación de lujo. Dice Paco Quintas que es porque quiere dejar buen sabor de boca. Ha elegido para ello a Nordestinas, dos voces gallegas de máxima actualidad. Gaudi Galego y Ugia Pedreira desgranarán un repertorio bien variado, en el que mezclarán canciones populares de los 70 con habaneras, canciones marineras y de taberna... y todo ello adobado con algunas composiciones propias que miran al mar. Cuenta también Paco Quintas que habrá envoltorio de lujo en el apartado arreglos, en este caso a cargo de Abe Rábade. En resumidas cuentas, dice, «un piano de cola, dúas mulleres con medias de rede e unha escollera, a escenografía do artista mindonisense Caxigueiro». Gaudi Galego, voz y gaita de Berrogüetto, compagina su actividad como docente de canto tradicional y lenguaje musical con el pellizco en el estómago del directo. En cuanto a Ugia Pedreira, fundadora y directora del Conservatorio de Música Tradicional de Lalín, encuenta en Marful, su grupo habitual, el ecosistema propicio para sus canciones. Pues eso, que se impone no perderse el fin de año (anticipado) en el Liceum. La cita será mañana a partir de las once de la noche. Los precios van de los seis a los doce euros. Sí, las fiestas están a la vuelta de la esquina. Con tal motivo Mi Casa, la primera franquicia de decoración 100% gallega celebrará sendos talleres de decoración los días 1, 15 y 22 de diciembre. Son gratuitos, pero como las plazas son limitadas, hay que inscribirse en el 986 644 744. Tienen un aliciente añadido, además de un diploma, los participantes tendrán descuento en las compras que hagan en la tienda esos días.