La Mirilla
14 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La presentación en sociedad del Centium, el mayor yate de recreo construido en Galicia, bien vale una fiesta igual de grande. Y no me refiero sólo al apartado duración, que también, sino a la puesta en escena y, claro, a los invitados. El Museo del Mar de Galicia fue el escenario elegido. Echando mano del lenguaje marinero, hay que decir que el sarao zarpó con puntualidad británica. De otra forma hubiera sido casi imposible cumplir con un programa en el que hubo de todo un poco. Música en directo, a cargo del grupo Jazztête, para recibir a los invitados, proyección de un anuncio realizado especificamente para la jornada, discursos en el embarcadero, visita al megayate (fondeado a unos pocos metros) de todos los vips, más música de jazz, en este caso a cargo del trío Reed moon y, por supuesto un sabroso pica-pica, obra de Toñi Vicente. Todo ello aderezado con una decoración minimalista en blanco y negro. Había, como bien reflejan las fotografías, muchos, muchos. Tantos que sería imposible citarlos a todos. Pero no me resisto a hacer una selección, bien particular eso sí, basada en peculiarides diversas. Por ejemplo Pablo Comesaña, cuya cara fue todo el rato el vivo retrato de la felicidad. Claro, no todos los días se tiene la oportunidad de construir un buque como el Centium, y eso es lo que hizo Oassive, la empresa que dirige. Por cierto, me apunté una frase de su intervención por si pudiera ser útil a tantos empresarios que se quedan quietos por temor a saltar en el vacío: «Centium es el resultado de una batalla contra nuestros propios complejos». Menos filosófica fue la intervención de la alcaldesa, que centró su discurso (leído con un ojo en el papel y otro en la falda) en lo bien que le va a Vigo la conjunción de empresa y mar. En efecto, Corina Porro no estaba para filosofías porque el viento que soplaba al pie del faro, donde estaban instalados los micrófonos, a punto estuvo de jugarle una mala pasada. Menos mal que tuvo más reflejos que Doña Letizia y recogió a tiempo el vuelo de su elegante falda negra. No sé si por lo mal que lo estaba pasando la alcaldesa o porque poco más había que contar, el conselleiro de Industria, Fernando Blanco, hizo un discurso breve. «Siempre estaremos detrás de proyectos como este», vino a decir. Fue entonces cuando la actriz Encarna Breis, que ejerció de presentadora-cicerone, invitó a los asistentes a trasladarse a los salones del museo para dar buena cuenta del cóctel, muy cuidado y colorista, como corresponde a las manos de Toñi Vicente. Preparó bocados tan variados como salmón marinado, palitos con ibérico, brochetas de jamón de pato con fresa, crujiente de langostino, gazpacho, bizcocho de queso con huevas de salmón, croquetas de manzana... La cocinera siente una particular querencia por Vigo, así es que cada vez que recibe desde aquí una llamada recibe también una alegría. De hecho, no descarta abrir local en Vigo más temprano que tarde. La idea, bien novedosa por cierto, ya la tiene. Ahora sólo falta encontrar el escenario adecuado. Entre el más de centenar de personas que acudieron a la cita estaban Francisco López Peña, Fernández Alvariño, Juan Manuel Vieites, Luis Espada, Rafael Olmedo, Fernández Tapias, Manuel Gandón, García Costas, Lucía Molares, Íñigo Echenique, Modesto Rodríguez y su esposa Maite... Por cierto que éstos últimos fueron los primeros (y no es un juego de palabras) en creer en las posibilidades de M. Cíes como constructor de barcos de recreo. Hasta el punto de que el suyo fue el primero en salir del astillero de Teis hace dos años. Buena vista.