EL PERISCOPIO | O |
07 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.. Los acontecimientos del pasado viernes en Nigrán encendieron más de una bombilla de alarma. El respaldo raudo y veloz de Rafael Louzán a su amigo y compañero en más de un frente, Alfredo Rodríguez , no calmó ni un ápice la preocupación surgida en la sede central del PP en Madrid. Pero el desconcierto se tornó ayer en algo más. Desde la sede de Génova, donde Rajoy tiene a sus propios investigadores, ayer a primera hora se empezaron a descolgar teléfonos y pedir interpretaciones y explicaciones de las operaciones de compra y ventas de terrenos en Nigrán, y de todas las conexiones familiares, empresariales y políticas sabidas, intuidas y ocultas de todo lo que se haya hecho en la zona en los años de gestión del actual alcalde. . La mosca está detrás de la oreja, me pueden creer, dado el tono de los que confidencialmente llamaban preguntando. Reconocen que no las tienen todas consigo y no descartarían, si todo se tuerce un poco más, una operación recambio de candidato. Les preocupa que la historia se convierta en culebrón y que además salte fuera de Galicia. Pero además les inquieta que surjan agujeros por los que vayan cayendo votos y con ellos se pueda perder diputaciones como la de Pontevedra, además cuando el líder gallego del partido, Alberto Núñez Feijoo , tiene que pasar en las urnas el período de prueba. . Y como la cuestión político-culinaria tiene tirón, no puedo dejar de contarles que si un día antes del convulso pleno Alfredo Rodríguez compartía mantel con Avelino Fernández y Chema Figueroa , la tarde noche anterior el alcalde de Nigrán picaba jamón en Sabarís con Corina Porro. Y es que los planes generales dan para muchas conversaciones.