La Mirilla
22 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El fundador de El Canario recibió ayer el premio Manuel Antonio de hostelería. El jurado (Guillermo Campos, Francisco Rodríguez, Carlos Lemos y Blanco Hermida), no tuvo dudas a la hora de elegir al ganador. Instituido el año pasado, tiene como objeto reconocer la dedicación y trayectoria de profesionales que hayan desarrollado su trabajo en Vigo y su entorno. Y otra cosa no, pero la dedicación de Manuel Rodríguez se cuenta por toneladas. Porque 65 años detrás de los fogones dan para mucho. Según recordó ayer Carlos Soto, director del Instituto Manuel Antonio, fue precisamente en Vigo (nació en Santiago) donde Manuel Rodríguez descubrió su buena mano para la cocina. Al principio obligado, ya que fue el destino que le asignaron en la mili. Empezó cocinando para la tropa pero, a la vista de sus cualidades, enseguida reclamaron sus servicios en el comedor de oficiales. Los galones, son los galones. El caso es que la mili se acabó pero su interés por la cocina no. Su primer trabajo se lo dio Cal, maestro de cocineros que por aquel entonces (año 50) dirigía el Buraquiño. Siete años más tarde se independizó. Abrió El Santiagués (las raíces tiran). Y ya, por fin, el salto a la fama con el merendero El Canario, que enseguida se transformaría en restaurante. Hace tres años, cuando cumplió los 70 pasó los trastos de mandar a sus hijos, a los que incorporó al negocio en 1992. Ayer, tras recibir el premio aseguraba que aunque han sido muchos años de brega, no siente nostalgia. Que cuando cedió el testigo a sus hijos lo hizo sin tutelas. Manuel Rodríguez recibió el premio en el transcurso de una comida elaborada por los alumnos de hostelería del propio centro a las órdenes de su profesor de cocina Amador Camilo Lorenzo. Éste habla maravillas de sus pupilos. «Hay muy buena madera», asegura. Tan buena que hay ex alumnos desparramados por los mejores restaurantes de España. Por ejemplo en el de Santi Santamaria, uno de los contados con tres estrellas Michelín. Además de la placa del premio, el veterano hostelero recibió un regalo con historia: una fotografía de 1980. Del día que preparó una comida para 3.200 personas. Como no había local para tantos, se hizo en la discoteca Xanadú. Recordaba que fue el primer congreso nacional de optometristas. Como para olvidarse. Del premio de ayer supongo que tampoco. Visita principesca Definitivamente, la Familia Real ha incluido a Vigo en sus hojas de ruta. Si durante décadas, sus miembros nos visitaban con cuantagotas (con la excepción de cita con la regata de Baiona), en el último trienio los hemos visto en directo varias veces. La Reina Sofía, que estuvo hace unas semanas para amadrinar un barco, ha cedido el testigo a Felipe y Letizia. Los Príncipes de Asturias nos visitarán el día 2. Pues serán bienvenidos.