Ciudadanos del mundo

La Voz

VIGO

La Mirilla

21 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Son las que ha reunido Delmi Álvarez en los dos años que, cámara al hombro, le ha llevado recorrer los cinco continentes en busca de un buen puñado representativo de los miles y miles de gallegos dispersos por el mundo. Es un proyecto en el que ha invertido muchas energías, por no hablar de dinero. Si las previsiones no se tuercen (otra vez), un día no muy lejano el trabajo tomará forma de libro. Mientras llega ese momento, podemos disfrutar de un anticipo del trabajo en la exposición que acaba de abrir en el Centro Social Caixanova. Sólo son 85 instantáneas. Las suficientes para que el espectador capte la esencia de lo que Delmi ha querido plasmar. Detrás de cada una hay una historia. Las hay de superación, de amor, de aventura, de oportunidad... Pero siempre de morriña. Delmi asegura que no ha sido fácil elegir. Al final se decantó por las que pueden tener más gancho. Como la que ilustra esta página. Ocurrió en Nueva Zelanda, donde encontró a Manuel Sánchez. Le esperaba bajo un indicador de mil direcciones, a cuya vera había colocado la mil y una: «Para Vigo y Santiago 22.000 kilómetros». O como la de Tito, al que encontró en la selva venezolana. O como la de... Y como la suya. Porque un día también Delmi frenó en seco a miles de kilómetros de su barrio de Coia. Fue en Letonia y por amor. Ahora ha regresado porque Vigo le tira mucho. Bueno, va y viene. Al menos mientras Signe, su chica, siga estudiando en Ryga. Será por poco tiempo, si al fin en la Universidad de Vigo son capaces de situar a Letonia en el mapa. La historia no tiene desperdicido. Acuden al departamento correspondiente para interesarse por las convalidaciones. Una diligente funcionaria les explica que la cosa está muy cruda con las repúblicas soviéticas. Le recuerdan que Letonia está en la Unión Europea. La diligente no les cree. Y se enzarzan en una de Gila. Tras un duro combate dialéctico, la cosa quedó en tablas. Sí, la escena ocurrió en la Universidad, no en un parvulario. Y pido disculpas a los chiquitines. Pues sí. Sergio Dalma hizo honor al título de su último disco durante la visita que hizo ayer a La Voz en Vigo. Fue justo antes de revolucionar a sus fans en unos grandes almacenes y de firmar cedés a troche moche. Por cierto que este chico, además de ser un encanto (de los que entran pocos en docena en su gremio), está en todo. Lo digo porque iba vestido con los colores de Vigo. Camiseta roja y cazadora de piel blanca. Menos mal que no le vio Corina, sino nos lo planta en la Gran Vía. La visita a La Voz incluyó la participación en el chat de la casa, además de las explicaciones pertinentes, en este caso a cargo del subdelegado, Miguel Ángel Rodríguez, sobre quiénes somos y qué hacemos. Lo que no incluyo fue bailar pegados. Y eso que candidatas había.