El fotógrafo hispano-francés Jean Marie del Moral expone en la Fundación Caixa Galicia el seguimiento fotográfico que le realizó a Miquel Barcelo entre 1985 y el 2003
15 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Dice Jean Marie del Moral que a Miquel Barceló, el genial poliartista, no le gustan los fotógrafos, eso a pesar de acribillarlo a «flasazos» desde 1985 hasta el año 2003, y acompañarlo a varios viajes por el largo y ancho mundo. «Aún hoy percibo su apuro, su timidez mientras se balanceaba apoyándose en un pie y luego en otro, con la mirada clavada en el suelo», añade el fotógrafo hispano-francés que desde ayer cuelga el resultado de su seguimiento a Barceló en la Fundación Caixa Galicia. La afirmación pierde credibilidad tras ver el trabajo. Barceló no sólo posa con desparpajo en muchas de las instantáneas sino que desnuda sus hábitos al mostrar sin cuidados su caótico estudio, o cuando abre su maleta para enseñar sus lecturas de cabecera. En cualquier caso, la obra fotográfica de Jean Marie del Moral está presente en colecciones tanto públicas como privadas de todo el mundo. Sus imágenes de Barceló se mostraron por primera vez en la exposición internacional de Arles, Francia, en 1988. Ha publicado libros de los estudios de Miró, Picasso y Van Gogh y es colaborador habitual de alguno de los medios más importantes del mundo. Entre 1985 y 2003, de París a Barcelona, de Gao a Palermo, de Mallorca a Ségou, el fotógrafo fue elaborando un lento retrato de Miquel Barceló, fotografiando sus talleres, los objetos y otros detalles esenciales en la producción del artista. Estas imágenes trazan un itinerario de Barceló y sugieren una lectura de su obra como un todo siempre cambiante, siempre novedoso. Una película La exposición se articula en torno a tres facetas importantes del proceso de creación de Barceló: los paisajes, los estudios y los objetos y los retratos. Del total de la producción de Del Moral se han seleccionado una treintena de obras y una película en DVD de 25 minutos de duración. «Mis primeras fotografías de Miquel deseaban sobre todo mostrarlo mientras trabajaba. Fotografié detalles de sus distintos talleres. Lo visitaba regularmente. Desde el momento en que Miquel me hablaba de un proyecto, de un viaje, yo siempre me las arreglaba para visitarle durante un corto periodo de tiempo», dice Jean Marie del Moral para explicar su pequeña obsesión.