Cuarenta y seis años de fiesta

La Voz

VIGO

GUSTAVO RIVAS

Entre los muchos saraos posibles que, en un radio de 50 kilómetros, se apelotonan hoy en el calendario, me he pedido la fiesta del vino de O Condado. Pienso acercarme a Salvaterra aunque caigan chuzos de punta. Que no creo. Primero, porque espero encontrarme con algunos amigos, y segundo porque, sobre el papel, el programa parece atractivo. Llevan 46 años organizando el evento y, ya se sabe, la antigüedad siempre es un grado. Por aquello de la experiencia. Lo cierto es que la animación parece garantizada desde buena mañana. Abrirán boca charangas, grupos de gaitas y de baile. Habrá nombramiento de cofrades y lectura de pregón, tarea que este año se ha encomendado a Ramiro Andrés Fonte, presidente del Insituto Cervantes de Lisboa. Y habrá mucho y buen vino (de 21 bodegas nada menos) que catar. A ser posible acompañado de algún platillo típico de la zona. El que no faltará, seguro, será la lamprea. Y, entre una cosa y otra, se conocerán los deliciosos del año. Un nutrido y experto grupo de catadores se devanó ayer los sesos durante horas (huele aquí, ahora allí; saborea uno y otro, y otro más) hasta dar con los mejores entre los buenos. Aunque, para darle emoción a la cosa, se guardaron la decisión hasta hoy. A juzgar por los catadores, seguro que será certera. Porque ya conté ayer que estaba la última Nariz de Oro, Xoán Cannas, o el campeón de los sumilleres gallego, David Barco, o la enóloga Cristina Rodríguez, entre otros. Seguro que no lo tuvieron fácil. No en vano la del 2004 fue una cosecha excelente, calificación que no se había vuelto a repetir desde hacía una década. Así las cosas, casi agradezco que hoy sea día de trabajo. Pues eso. Aviso a navegantes No abandono el mundo del vino, aunque en este caso teñido de arte. Ya sólo queda un mes para presentar trabajos al concurso de cartelismo Francisco Mantecón. Lo que fue una tímida iniciativa de José María Fonseca y su equipo, nacida hace cuatro años como homenaje al que fuera hasta su temprana muerte creador de cuanta cartelería, publicidad o cualquier otra proyección exterior imaginable de Terras Gauda, se ha convertido en muy poco tiempo en un certamen con predicamento internacional. El pasado año, por ejemplo, se recibieron más de mil diseños. Algunos llegaron de puntos tan distantes como Japón, Kuwait, Singapur, China, Australia o Sudáfrica. Y este año, creo que ya los hay de Groenlandia, Nigeria y Arabia Saudí. Esto si que es una alianza de civilizaciones. El elegido del jurado, que apadrina Óscar Mariné, además de embolsarse 6.000 euros, servirá de base a la próxima campaña publicitaria de Terras Gauda. En el 2004 la obra ganadora la firmó Ana Cividanes, que también estará en el jurado. Otro aviso En este caso muy urgente, porque el plazo se acaba el martes. Hasta ese día pueden presentarse los restaurantes de la provincia que lo deseen (y que cumplan unas mínimas condiciones) al primer premio de cocina Rías Baixas. La idea es promocionar el turismo gastronómico y los productos típicos. Para esta primera edición se ha elegido el mejillón como producto central de las recetas. También habrá 6.000 euros para el mejor. Suerte.