Entrevista | Carles Padrissa El responsable artístico del macroproyecto de la compañía cuya segunda parte se estrena mañana en Vigo, relata la aventura que supuso la adquisición de un barco como base de operaciones
01 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Carles Padrissa es uno de los siete directores que tiene La Fura dels Baus y el responsable del proyecto a bordo del Naumon que se estrena mañana en Vigo. Peregrinos da noite es un parto a medias con el poeta Rafael Argullol y la colaboración especial de Carlos Núñez y su banda. El espectáculo, un homenaje al mundo del mar, es la segunda entrega de la Tetralogía Anfibia . La primera fue El Juego Eterno , por el Mediterráneo. - ¿Cómo se articula el espectáculo? ¿Qué elementos destacaría de la escenografía? -Tiene cinco partes. En la primera un buque fantasma llega al puerto y unos inspectores lo ponen en cuarentena. Se ilumina un faro en homenaje a la gente del puerto y divisan esta especie de barco fantasma que tiene unos seres extraños en su cubierta. Hay dos gigantes, uno que viene en el barco, Tamor, -de metamorfosis-, al que llamamos también el desintegrador como viajero del tiempo y marinero eterno. El barco es visto como la gran máquina del mundo, como diría Camoes. El puerto es la conexión al mundo y Galicia de esto sabe mucho. Otro de los gigantes o marionetas cósmicas es la mujer anfibia, Dai, que sale de dentro del agua y va a parir un niño, y otro elemento muy bonito es el Uruboror, una serpiente infinita que representa las culturas, sus dioses, sus creencias en este barco de los siglos. - En «Peregrinos da noite» utilizan un artefacto que estrenaron en Vigo... -Sí. En la ofrenda en la que vuelve a intervenir el marinero eterno surge una llamada de esperanza en un ritual tipo akelarre con danza smacabras y al final sale el botafumeiro con el que inauguramos la Universidad de Vigo, que lo hemos llevado todo el año pasado por el mundo, con la música que nos hizo Carlos Núñez para aquel evento. - ¿Cuál ha sido el itinerario? -Pues hemos recorrido nada menos que 9.000 millas abriendo caminos con el botafumeiro y los péndulos del amor. Ha estado en Beirut, Venecia, Génova, Barcelona, Cerdeña, Lisboa... - La «Tetralogía Anfibia» es escurridiza. Desde que presentaron el proyecto inicial ha variado ¿Por qué? -¡Es que chocamos con la realidad! Nosotros somos un poco ingenuos. Hay que empezar por ahí. Nos compramos un barco, que ha sido una gran locura quijotesca. Todo el mundo sabe, pero nosotros no lo sabíamos, que el día más feliz del navegante es el día que lo compra y el día que lo vende. El primer día estábamos en éxtasis, pero después ya nos dimos cuenta de lo que era. Este barco está reconstruido en Vigo. La pura realidad es que teníamos una factura grandiosa para pagar, precisamente aquí, por todos los arreglos que hicimos. Es como cuando compras un coche de segunda mano, que piensas que con eso ya tendrás bastante pero luego el gasto se multiplica por veinte. En fin, si lo comparas con un teatro está muy bien. Es más barato y lo puedes cambiar de sitio. Aunque en un teatro te arreglas con un portero y aquí ni con cinco te apañas. Por ahora sólo la tripulación vive en el barco. No nos llegó el dinero para construir los camarotes para los actores, pero está previsto hacerlo. - En definitiva, ¿como ha cambiado el plan? -El primero iba a ser La Creación, el segundo Las Migraciones, el tercero La Memoria y el cuarto La Muerte. Y el próximo ya no se donde lo vamos a hacer. Dijimos que íba a durar cuatro años, ¡pero si son dieciséis tampoco pasa nada!. Ya saldrá. Me gustaría mucho que fuese por Asia o Sudamérica. Es una aventura a largo plazo. Con el motor que tenemos nos han dicho que tenía para diez años tranquilamente sin hacer otra revisión. Es un barco que podría ser patrimonio de la humanidad. Ya no hay barcos así. Ahora son más rectos y más feos. - Además de los espectáculos de La Fura, el «Naumon» se ha convertido en un centro cultural... -Sí. La exposición de Verne que se abre hoy es la tercera. Se hizo otra sobre el arquitecto Mies van der Rohe que fue a Venecia como un pabellón independiente y otra sobre los 25 años de La Fura.