El uso de los oceanográficos construidos en Vigo divide a la comunidad científica
VIGO
Algunos expertos prefieren explorar caladeros y otros estudiar las corrientes y el fondo marino El Gobierno y la Xunta invierten 44 millones de euros en tres nuevos laboratorios flotantes
29 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Las futuras misiones principales de los dos grandes buques de investigación oceanográfica que se están construyendo en los astilleros P. Freire y M. Cíes, de Vigo, y que estarán concluidos en el 2007, pasarán por prestar apoyo en la exploración de los caladeros a aquellos países en los que España, y por extensión la UE, estén interesados en llegar a algún tipo de acuerdo de explotación de los recursos. Esta es una versión que defienden algunas voces del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Por el contrario, expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), apuestan por tareas de cartografiado del fondo marino, determinación de las corrientes submarinas y operar con vehículos sumergibles, por delante de tareas de estudios pesqueros. Sea como fuere, la construcción del nuevo buque de investigación oceanográfica Sarmiento de Gamboa en el astillero vigués Construcciones Navales P. Freire -que se inició oficialmente el pasado día 19 de este mes con la colocación en la grada del primer bloque del doble fondo, en un acto que tradicionalmente se denomina «puesta de quilla»- pondrá a España a la cabeza del estudio de los océanos, ya que sólo dos países europeos (Gran Bretaña y Francia) disponen de este tipo de laboratorios flotantes tan sofisticados. Será el Sarmiento , que cuesta 22 millones de euros (unos 3.650 millones de las antiguas pesetas), la tercera nave científica comunitaria con capacidad para operar con ingenios submarinos no tripulados capaces de descender hasta 6.500 metros de profundidad, como el Víctor 6.000 , de patente gala. Dinero de la Xunta El nuevo buque -cuya fase de diseño conceptual ya ha sido finalizada- costará un total de 22 millones de euros, que serán aportados en distintas cuantías por el Ministerio de Educación y Ciencia (13 millones) el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, con 4,51 millones) y la Xunta de Galicia que pondrá de sus bolsillo hasta 4,4 millones de euros. La futura nave contará con una tripulación de 15 personas, a los que se sumará un colectivo de 25 científicos que se encargarán de las labores de investigación multidisciplinar para las que se ha diseñado el barco, según las directrices y recomendaciones de la fundación europea de la Ciencia, que exigen interoperatividad, seguridad, fiabilidad y capacidad. La unidad tendrá 70 metros de eslora por 15,5 metros de manga, un propulsor diesel eléctrico de bajo ruido y vibraciones -según recomienda el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES)-, un sistema de posicionamiento dinámico y una cubierta reforzada con capacidad para maniobrar robots y vehículos submarinos hasta 6.500 metros. Además, se construirá con doble quilla retráctil, góndola acústica y tecnología que le permitirá cartografiar el fondo y subfondo marino, realizar estimaciones de biomasa, determinar corrientes o fijar el posicionamiento de vehículos submarinos operados por control remoto. Coordinación comunitaria El diseño del Sarmiento es el fruto del trabajo de colaboración durante nueve meses entre el astillero y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, armadora del buque, además de las aportaciones del Instituto de Investigaciones Pesqueras de Francia. La nave entra de lleno en el ansiado proyecto de coordinación de este tipo de sofisticados vehículos marinos entre los países comunitarios. Concurso internacional Los otros dos buques son propiedad de la secretaría general de Pesca Marítima, y en ellos invertirá la misma cifra: 22 millones de euros. Uno de ellos tendrá una eslora de unos 70 metros y el otro entre 25 y 30 metros. El astillero que se encarga de la construcción es M. Cíes, tras ganar -al igual que P. Freire- un concurso internacional. M. Cíes había ganado con anterioridad el concurso poara el diseño del Vizconde de Eza , la más moderna nave, hasta el momento, de investigación oceanográfica. El coste del buque en pesetas en el 2000 fue de unos 2.500 millones.