Penosos aseos navideños

VIGO

IN VICUS | O |

20 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ES ESTE mes el de dispendio, exceso gastronómico y descontrol por excelencia. Diciembre se identifica, desde hace décadas, con un cielo de luces brillantes, escaparates coloridos y tentadores regalos. Se convierte en una piscina de consumo en la que nos sumergimos con plácida complacencia para después afrontar el terrible mes de enero y su resaca de facturas. Pese a ello, y al despliegue de oropel, se echa de menos una iluminación más intensa y homogénea así como el alegre sonido de los villancicos animando nuestros pasos en, al menos, las zonas más céntricas de la ciudad. Se añora aquella sana competencia "escaparatista" por el belén más hermoso que "enfrentaba" a todos los comerciantes y nos permitía disfrutar con el rostro ilusionado de los más pequeños. Como la mayoría de los vigueses, alejada de todo espíritu navideño real, visito las tiendas y centros comerciales, buscando algo que no encuentro y comprando algo que ni busco ni necesito. Y es, durante estas visitas, cuando tras largas horas caminando de un lugar a otro, una se ve obligada a entrar en algún aseo para aliviar el organismo. Y digo que una se ve obligada, no solo porque la necesidad apremie, sino porque, realmente, se precisa una fuerte voluntad y buen estómago para utilizar los sanitarios. La calificación más positiva de la mayoría oscila de penoso a lamentable, siendo el vencedor absoluto el Centro Comercial Camelias. Señores comerciantes, los vigueses nos dejamos fortunas en sus establecimientos, no sean tan avaros y gástense algunos euros en mantener limpios y en buen estado sus aseos. Un cliente descontento con un servicio tan básico es un cliente perdido, recuérdenlo.