El día en que Vigo se hizo ciudad

| JOSÉ A. RODRÍGUEZ FERRERAS |

VIGO

RETALES DEL PASADO

29 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

FUE el 28 de marzo de 1.809 cuando Vigo se transformó en ciudad. Hasta esa fecha Vigo era villa, leal y valerosa. Fue este 28 de marzo el que la condujo sin duda a tal ascenso de categoría, ascenso que sería oficializado por un Decreto de la Regencia de primero de marzo de 1.810, nombramiento que es posteriormente confirmado de forma tajante por su majestad Fernando VII expresándose de la siguiente forma: «Es mi voluntad que desde ahora para lo venidero, perpetuamente, para siempre jamás os podáis llamar, e intitular¿ Cuidad Leal y Valerosa». Todo ello «en premio de la lealtad, heroico y esforzado denuedo que sus vecinos han manifestado en defensa de la causa justa», es decir, ni más ni tampoco menos que por su actuación en la Reconquista, o sea, fundamentalmente por su 28 de marzo. Villa última, por cierto, en caer en poder francés y, curiosamente, primera en ser recuperada. Luego, con ocasión de la celebración de las Cortes de Cádiz de 1.821, una de las decisiones transcendentes allí tomadas fue la de suprimir las provincias gallegas de Tui, Santiago, Betanzos y Mondoñedo, conservando únicamente las de A Coruña, Ourense y Lugo y añadiendo a éstas una de nueva creación: la de Vigo. El sueño duró bien poco, ya que el general Morillo (reconvertido a absolutista después de su participación en la reconquista de Vigo) entraba en la ciudad el 4 de agosto de 1.823 y terminaba de forma igualmente tajante con la vigencia de tal disposición. Diéronse después otros intentos de reposición de la categoría perdida, pero todos vanos. Según algunas fuentes, el ayuntamiento de Vigo contaba entonces con una población de 9.380 personas, cifra superior a la de los ayuntamientos de Tui y Pontevedra, pero inferior al de Ponteareas que alcanzaba la cifra de 10.550 vecinos. Claro que el Vigo de entonces no contaba, por ejemplo, con las anexiones de los ayuntamientos de Bouzas, ni de Lavadores. De todas formas, según otros, la población de la entonces todavía villa rondaría en torno a las 200 cabezas de familia. Después, el 10 de abril de 1.810, el capitán general de Galicia comunicaba al ayuntamiento de Vigo la concesión del Escudo de Honor de Vigo y Tui a una serie de personas que habían tenido una destacada actuación en la Reconquista de ambas ciudades. Figuraban entre ellas Juan Rosendo Arias, el párroco de Valadares; Mauricio Troncoso, el de de Vilar y Couto, y el también párroco de San Esteban de Negros, Ramón Lunas.