Crónica | La precampaña en la primera ciudad de Galicia Balance de una semana de visitas, comunicados y ruedas de prensa: los candidatos de la provincia no pegan su discurso al terreno y se diluyen en el duelo Zapatero-Rajoy
13 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?A qué van a Madrid? ¿Por qué no explican qué debe hacerse en el puerto de Vigo? ¿Tienen algún proyecto para relanzar el parque nacional de las Cíes? ¿Es posible eliminar el peaje de Rande? ¿Cómo garantizar la carga de trabajo del naval? ¿Propondrán a Medio Ambiente recuperar alguna playa? ¿Por dónde meterán el AVE? ¿Se plantean alguna medida para el aeropuerto de Peinador? ¿Qué va a pasar con la cárcel? Es verdad que se trata de unas elecciones generales y que se elige al presidente del Gobierno, pero no es menos cierto que los candidatos representan a su provincia. ¿No deberían centrar sus discursos en los problemas del territorio que dicen ir a defender? ¿Será que no hay materia para hablar de la relación entre el Gobierno y la primera ciudad de Galicia? Será, porque el duelo Zapatero-Rajoy está eclipsando Vigo. Aznar Cliché tras cliché. La precampaña es una sucesión de visitas institucionales, comunicados y ruedas de prensa en las que los candidatos parecen abonados al manual elaborado por sus partidos en Madrid o Santiago. Los populares hablan de lo bien que lo ha hecho Aznar; los socialistas, de lo mal que lo ha hecho Aznar; y los nacionalistas, de la necesidad de profundizar en el autogobierno de Galicia. Nadie se sale del guión. Es más, los candidatos locales están diluidos. Las estrellas del PP en Vigo son la ministra Ana Pastor y el conselleiro Núñez Feijoo, que ayer repetían actos en la ciudad por tercer día consecutivo. El PSOE dio una rueda de prensa por la mañana para anunciar que los miembros de la lista salían a la calle a repartir el folleto Ahora Zapatero. El BNG se traía por enésima vez a Anxo Quintana para visitar al rector, como hizo en días pasados con Julio Gayoso, Manuel Rodman o la Cooperativa de Armadores. Los faxes de las redacciones echan humo, pero no por la enjundia de las propuestas o lo caliente del debate. Algún partido llega a mandar hasta cuatro veces la misma convocatoria para un acto del día siguiente. Escena El PP se abona una y otra vez al Plan Galicia como la panacea general. El PSOE aprovecha la huelga de hambre de los sanitarios. El BNG alquila el salón de un hotel para hablarle de educación a un puñado de estudiantes. Manda la puesta en escena sobre los contenidos. El perfil de la precampaña es plano, muy plano. Los populares se esfuerzan en que sólo salgan noticias positivas del Concello, ahora que gobiernan. Los socialistas oscilan entre las luchas internas (¿saldrá Príncipe?) y los prepartivos de la inminente visita de Zapatero. Los nacionalistas se saben en un test sobre su nueva etapa. Y al fondo queda Vigo.