Vender y guardar la ropa

VIGO

OPINIÓN | O |

07 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

TODA profesión tiene sus inconvenientes (y algunas ventajas). Entre las de los que se dedican al comercio, está la costumbre de guardarse para uno mismo/a (y para familiares, amigos, vecinos y clientes preferentes), los mejores chollos antes de que el ingenuo comprador ponga el pie en el establecimiento. Algunos vendedores lo hacen con disimulo y discrección. Pero los hay que no se cortan un pelo. Ayer mismo, en unos grandes almacenes, pude presenciar escenas inéditas, dignas de un documental sobre el comportamiento de la especie humana ante un chaquetón a mitad de precio. Lo insólito del caso es que se lo probaba era la dependienta. Minutos más tarde, otra cuchicheaba con una clienta semiescondida tras el mostrador. «¿Te lo llevas ahora o después?». En estas fechas conviene coleguear con los tenderos.