Ni gobierno, ni oposición

VIGO

Análisis | Concejales en el limbo político Los ediles del BNG tienen muy claro que no son miembros al uso de la oposición pero también que, a todos los efectos, han dejado de pertenecer al gobierno local

08 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Un concejal del gobierno se dedica a gestionar los asuntos de la ciudad; el de la oposición, a fiscalizar al gobierno y buscarles las vueltas a su gestión. En el primer apartado se encuentran los socialistas y en el segundo los populares. Los nacionalistas no están con claridad en ninguno de ellos, por mucho que se llenen la boca considerándose parte de la oposición. Desde hace un par de días tampoco es fácil la ubicación de Manuel Soto una vez que ha sido incluido en la comisión de gobierno. El motivo de esta difícil ubicación de los concejales del Bloque viene dada de su presencia en el gobierno como fuerza mayoritaria entre 1999 y 2003)y del pacto suscrito con el PSOE para seguir gestionando la ciudad hasta el 2007. A mediados de octubre el acuerdo saltó por los aires y el Bloque pasó nominalmente a la oposición, pero los siete saben que es una situación temporal, aunque la tensión amenaza con desbordarse tras el pleno del viernes. Opción única La composición de la corporación municipal en la práctica impide otro juego de alianzas que la explorada por socialistas y nacionalistas desde 1999, bien es cierto que con notables altibajos. En estos momentos el debate real entre los hasta hace poco socios de gobierno es el tiempo que durará una ruptura que unos y otros dan por seguro que tendrá que al final tendrá que resolverse. En estas circunstancias los integrantes del grupo municipal del Bloque no se comportan como concejales al uso de la oposición. En los primeros días del gobierno socialista en minoría fue posible ver a ediles del BNG hablando con sus repentinos sustitutos del PSOE para darles detalles de asuntos en marcha y facilitar la transmisión de poderes de algunos departamentos. En este mismo sentido, los socialistas tienen claro que gestionan de manera provisional las concejalías asumidas a causa de la actual crisis. Por esta razón se limitan a firmar los papeles imprescindibles y a evitar también que se paralice la gestión municipal diaria, pero poco más. Reducir tensiones De esta manera evitan plantear asuntos de futuro para evitar tensar más las relaciones entre los integrantes de ambas formaciones y, sobre todo, por que saben que más pronto que tarde los concejales nacionalistas volverán a ocupar los sillones del ejecutivo municipal que abandonaron hace unas pocas semanas. Aunque no se menciona, también influye en este despegue socialista el volumen de trabajo. Entre ocho concejales tienen a su cargo toda la ciudad, una empresa complicada. El desbordamiento de la crisis en el pleno del viernes pocas cosas cambian... salvo que los nacionalistas opten por liarse la manta a la cabeza y se alíen con el PP. En ese caso Xesús Palmou invitaría a caviar a Castrillo y Toba, quienes garantizarían así la Xutan al Partido Popular en el 2005.